Moody’s Ratings confirmó las calificaciones soberanas de Guatemala en Ba1 y mantuvo en “estable” la perspectiva, derivado del equilibrado impulso institucional, sólida tendencia de crecimiento, historial de gestión fiscal prudente y una vulnerabilidad externa limitada frente a las persistentes limitaciones estructurales económicas e institucionales en comparación con naciones que tienen calificaciones más altas.
La agencia resalta en un comunicado que la solidez fiscal se sustenta en un historial de larga data de administración sensata de la deuda y una baja carga de compromisos financieros públicos, mitigados por la reducida base de ingresos y una estructura de gasto rígida, que limitan la flexibilidad tributaria del gobierno.
“La perspectiva estable refleja nuestra expectativa de que las mejoras institucionales graduales tardarán en traducirse en fundamentos económicos o fiscales sustancialmente más sólidos debido a los persistentes desafíos en la implementación de políticas, mientras que los riesgos a la baja se mantienen controlados”, afirma el documento.
Agregó que las adversidades externas y geopolíticas, “como un endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses y la exposición a la volatilidad de los precios de las materias primas, podrían afectar el ritmo de las remesas; si bien los sólidos amortiguadores externos y una gestión macroeconómica prudente mitigan estos riesgos”.
Producción resiliente
Johny Gramajo, gerente económico del Banco de Guatemala, comentó que esta nota refleja la “fortaleza en los fundamentos macroeconómicos, una resiliencia económica basada en políticas monetarias y fiscales disciplinadas y prudentes, pero también en un sector privado resiliente y agresivo que ha permitido que el país continúe creciendo, este sería el cuarto año arriba del potencial de 3.5 %”.
Indica que las remesas se han duplicado al pasar de 10 % del producto interno bruto en 2015 a 21 % en 2025, lo que ha incidido en el avance económico (entre 3.5 % y 4 %) y ello ha reforzado las reservas monetarias que cubren 10 meses de importaciones.
La calificadora señala que entre los desafíos crediticios, Moody’s señala la capacidad estatal aún en desarrollo, una base de ingresos reducida y un importante déficit de infraestructura “como resultado de una larga historia de baja formación de capital físico y humano, parcialmente mitigado por esfuerzos recientes por reformarlos”.
Estas limitaciones debilitan la facultad productiva, limitan la disposición del gobierno para desempeñar de manera eficaz sus funciones administrativas y regulatorias, lo que afecta negativamente las entradas de inversión extranjera directa y la competitividad de las exportaciones.











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