Fabiola Gámez es amante de las mascotas está de acuerdo con promover la adopción en lugar de comerciar con ellas. Apoyar esa causa es asegurales cuidados, medicinas, vitaminas y, ante todo, inclusión familiar porque cuando tienen eso son fuente de alegría y admiración entre allegados. Molly lo muestra cuando pide jugar al lanzamiento de la pelota en el residencial que la cobija.

¿Cómo llegó a la familia y por qué tiene ese nombre?
Es una mascota adoptada, tenía menos de un año cuando un allegado me contactó porque sabía que nos gustaban los perros. La idea era que le diéramos hogar temporal porque él pasaba por momentos complicados y mudanza; pasó un tiempo y el amigo se dio cuenda que estaría mejor con nosotros y así empezó a ser parte de la familia. Molly, es el nombre que tenía y decidimos seguirla llamando así.
¿Podría describir a Molly en tres palabras y por qué?
Tranquila. A pesar de que es una mezcla entre golden, es una perra bien portada, no es traviesa, menos ansiosa. Dulce. Siempre que la ves, te mueve la cola y se acerca para que la acaricies, lo disfruta mucho. Suave. Es como abrazar un peluche, reconforta a las personas, es una terapeuta canina.
¿Cree que su mascota la entiende?
Muchísimo, es inteligente y obediente. Sus expresiones delatan que entiende perfectamente lo que uno le dice o le ordena; poco le falta para tener el lenguaje humano.
¿Ha cambiado su vida tener una mascota?
Totalmente, es una gran responsabilidad, ya que no se trata únicamente de darle de comer, sino de educarla, cuidar de su salud y darle mucho amor, porque ella corresponde con creces.












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