Guatemala, con su riqueza cultural, es cuna de un profundo legado mítico. Sus calles se convierten en escenarios que embellecen la religiosidad y la identidad nacional. Nazarenos, dolorosas y sepultados de templos protagonizan un entramado de historias que, entre milagros, sucesos sobrenaturales y episodios de terror, han tejido una tradición oral; en especial en Semana Santa.
Según relatos, surgidos en los barrios de la ciudad y de La Antigua Guatemala, no siempre están documentados, pero forman parte de la devoción popular. Algunos fueron recogidos por los historiadores Celso Lara y Héctor Gaitán.
Para Ángel Román, investigador y devoto de Jesús de Los Milagros y la Virgen del Manchén, estas historias “muestran el tejido de las comunidades”, que buscan afirmar su sentido de pertenencia e identidad. El sacerdote José Barillas, de la Arquidiócesis de Guatemala, señala que ellas transmiten enseñanzas o dan una respuesta ante lo que no se entiende.
El rostro de Cristo
Entre las más extendidas están las de Jesús de La Merced, cuyo rostro sería parecido a como se supone que fue Cristo, revelado por Dios a una monja. Para Barillas, esta idea pudo surgir porque este nazareno tiene características tomadas del Santo Sudario de Turín, afirman estudios del profesor Enrique Alfaro. Algunos devotos indican que cada Viernes Santo suda al pasar por Catedral Metropolitana. Algo similar se le atribuyó a Jesús del Rescate de Santa Teresa, el Miércoles Santo de 1996.
Quienes cargan al Nazareno de Candelaria cuentan que oyen lamentos en la noche. Ello anunciaría la llegada de desastres naturales al país, llora por su pueblo.
El sepultado de Santa Catalina tiene los tobillos dañados debido a que el Santo Hermano Pedro, lo llevó, por calles de La Antigua Guatemala hasta el convento de Santa Catalina, luego de que la imagen se lo solicitó.
Relacionada con este mismo Cristo, Gaitán apuntó a la Procesión Fantasmal. Cucuruchos aseguraron escuchar el cortejo de esta efigie, pero nunca la encontraron. Se piensa que era su manera de protestar alno salir en procesión a finales del Siglo XIX.
Declaración
Jesús de La Merced fue declarado por el cabildo de Santiago de los Caballeros como patrón jurado y protector de la ciudad de Guatemala, contra terremotos, pestes, fuego, agua y calamidades.












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