La amada desde el primer momento
Para la familia Enríquez Solís, tener una mascota es importante para la convivencia. Diana, la promocionista de adoptar una perrita, y su hermana Isabel, le proveen de amor, cuidados y paseos. Están felices de tenerla, porque desde que Mily llegó, nos resulta reconfortante y apreciamos el gusto que siente por las caricias.
¿En qué momento llegó a la casa y por qué se llama así?
La perrita llegó después de varios días de berrinche de mi hermana, con apoyo del resto, claro. Mis papás vieron un anuncio de una camada y ella les llamó la atención por inquieta… y vaya que lo era. Se llama Mily. El nombre lo eligió mi hermana, que fue la más intensa con la campaña para adoptarla. No sabemos bien de dónde salió, pero todos la amamos desde el primer momento.
¿Cómo es ella?
Es una westin white terrier de 13 años, la perrita más traviesa, amorosa y regalada que conozco. Ama que la acaricien y tiene un talento especial para ensuciarse.
¿Ha cambiado sus vidas tener un perro?
Tenerla me llena de amor, igual para el resto de mi familia, nos quiere mucho y está pendiente de todo lo que hacemos. Es como tener una compañera con la que uno se cuida mutuamente: muchas de las cosas que hacemos en la casa pasan por pensar en ella.
¿Cree que su perro la entiende?
¡Totalmente! Los perros son súper listos… ella entiende todo, solo que a veces decide ignorarlo. Por ejemplo, cuando se sale de la casa y aunque le decimos que no lo haga, se sale con la suya y hay que correr atrás de ella.













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