Hay países donde los partidos se complican y se generan dinámicas negativas imposibles de romperse. España la tiene en los Países Bajos, donde nunca ganó y donde se encaminaba hacia su quinta derrota, cuando en el minuto 93, un jugador que va camino de convertirse en especialista en goles salvadores, Mikel Merino, dio un empate (2-2) que sabe a gloria antes de Mestalla.
La racha de 21 partidos oficiales sin perder, que dejó la conquista de la Liga de Naciones y la Eurocopa, pasó por una dosis alta de sufrimiento para aumentar a 22. España se vio en el alambre en De Kuyp y esquivó la derrota hasta en un partido de dificultad en el que se alejó de su imagen ganadora.
Cometió un error que le costó caro. A los 9 minutos en el inicio de jugada. Un mal control de Hato que se hizo pequeño ante la presión de Lamine Yamal. El robo limpio, el amago en carrera, conexión con Pedri y la visión en el pase al movimiento dentro del área de Nico Williams. Un medio giro y zurdazo centrado a la red.
El descanso que pedía a gritos España no cambió nada. Las consignas de De la Fuente sirvieron de poco porque el segundo acto no pudo comenzar peor. No se había cumplido el primer minuto cuando de nuevo Frimpong imponía su velocidad ante Cucurella, la ponía atrás y en esta ocasión Reijnders ajustaba su disparo al poste llegando desde atrás. Imposible para Unai.
El futbolista que pasó a la historia por el testarazo en la segunda parte de la prórroga ante Alemania que tumbaba la maldición del anfitrión que sufría España en la Eurocopa. Nico Williams desbordaba, disparaba y el bote provocaba el rechazo del portero para que Merino, en la zona del 9 en la que está jugando en el Arsenal, mandara el balón a la red para que la eliminatoria se decida el domingo en Mestalla.











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