Un pequeño cuerpo descansando sobre el pecho de su madre puede parecer un gesto sencillo, pero para cientos de bebés prematuros y de bajo peso representa calor, protección, alimentación y una oportunidad de vida.
El doctor Fernando Quiroa, pediatra neonatólogo y encargado del programa Método Madre Canguro del Hospital Roosevelt, explicó que esta estrategia permite que bebés prematuros y de bajo peso mantengan un contacto piel con piel con sus familias, favoreciendo su crecimiento y desarrollo y fortalece el vínculo afectivo.
Además de mantener el calor corporal y promover la lactancia materna, el método permite reducir infecciones, favorecer el desarrollo cerebral y fortalecer la estabilidad emocional tanto del bebé como de la familia.

La doctora Heidy Portillo, encargada de la Clínica Madre Canguro del Hospital Roosevelt, indicó que diariamente reciben entre 25 y 30 pacientes y dan atención a bebés prematuros, recién nacidos con bajo peso y pacientes que requieren seguimiento especializado.
La clínica cuenta con un equipo multidisciplinario integrado por pediatría, neonatología, nutrición, psicología, lactancia materna, medicina física, rehabilitación y tamizajes especializados, fortaleciendo la atención integral.
La Clínica del Niño Sano, ubicada a un costado del nosocomio, reunió a madres, familiares, especialistas, residentes y personal de salud para compartir experiencias, conocimientos y reconocer el esfuerzo diario de quienes forman parte del programa.
Durante un acto conmemorativo se compartieron testimonios de madres voluntarias que relataron el desafío y aprendizaje que implica acompañar a un bebé prematuro.











Deja un comentario