Juan Everardo Chuc Xum
Experto titular Grupo de Trabajo (Dadin) OEA
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La descendencia maya e indígena de Guatemala han sido esenciales para el desarrollo de la pluralidad, el desarrollo integral, la estabilidad económica y hasta en la defensa del sistema democrático del país.
Qué bien por los wachalales de México y del mundo.
No obstante, dichos pueblos desde la invasión, transitando por la “independencia” y la era democrática han sido y siguen siendo víctimas de discriminación, exclusión y criminalización, enfrentando muchos desafíos para el ejercicio de sus derechos humanos y colectivos, hasta el punto de tener que inmigrar a otros países para su subsistencia o el desarrollo de su talento, como es el caso del Premio Nobel de la Paz, Dra. Rigoberta Menchú Tum, quien gestionó y obtuvo nacionalidad mexicana en el 2025, pero que el día Jun E del calendario sagrado maya (24 de abril 2026) fue nombrada alta consejera para los Derechos de las Mujeres y los Pueblos Indígenas en la Política Exterior de la hermana república de los Estados Unidos Mexicanos, así lo anunció el secretario de Relaciones Exteriores (SRE) del Gobierno de México que preside la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo. El nombramiento de la guatemalteca maya k´iche’ Menchú Tum, según información SRE busca fortalecer el cumplimiento del mandato de la presidenta Claudia de establecer la igualdad sustantiva y la interculturalidad como ejes transversales de la agenda internacional mexicana.
La designación de la alta asesora es, sin duda, una apuesta del Gobierno para fortalecer la democracia y construir futuro más inclusivo, equitativo y de relaciones armónicas entre los connacionales y para gestionar relaciones internacionales en pro de los derechos de las mujeres y los pueblos indígenas para la paz y los derechos humanos. Qué bien por los wachalales de México y del mundo y por la distinción especial que ocupa la Premio Nobel de la Paz 1992, que sin duda reconforta la lucha por la igualdad en la pluralidad en el mundo y en Guatemala.
Pero qué mejor si la lucha guatemalteca se plantea en un proyecto político pluricultural e intercultural para resolver los problemas nacionales.











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