“Mi día empieza a las 5:00 de la madrugada, cuando me levanto a preparar las loncheras de mis hijos. A las 7:30 llegamos a la escuela; ellos se van a sus aulas y yo a la cocina a encender la estufa para preparar la alimentación de los estudiantes”, narró Kelly Monzón, presidenta de la Organización de Padres de Familia (OPF) de la Escuela República de Francia, en la zona 10.
La abnegación de Monzón se replica en las 23 mil 461 OPF registradas en el Ministerio de Educación (Mineduc), que cubren los 36 mil 520 centros educativos públicos a cargo de la citada cartera, en los que 3.1 millones de niñas, niños y jóvenes reciben instrucción académica.
Dichas organizaciones ayudan a administrar, con transparencia y austeridad, los fondos que les traslada el Mineduc, con el fin de que ejecuten los programas de apoyo: Alimentación Escolar, Útiles, Valija Didáctica, Gratuidad y
remozamiento de escuelas.

De acuerdo con Francisco Cabrera, viceministro Técnico de Educación, en 2016, las referidas agrupaciones se hicieron cargo de la alimentación y en 2019 quedaron al mando de la administración de los demás programas.
Cabrera destacó que este gobierno mejoró los lineamientos de trabajo, a fin de agilizarlos, actualizarlos y prestarles más apoyo y acompañamiento técnico directo, lo cual incluye evitar que se vuelvan entidades burocráticas. También se les han incrementado los fondos de los programas.
Los procesos
El entrevistado afirmó que los técnicos apoyan a las organizaciones para llenar la papelería necesaria de los distintos planes. Por ejemplo, deben verificar la existencia de daños cuando se solicitan remozamientos.
“El trabajo de las madres y padres de familia es voluntario, pero indispensable. Si tuviéramos que suspender estas operaciones, manejar esos programas sería sumamente complejo. No hay una mejor forma, por lo que estas instituciones hacen un trabajo extraordinario, muy positivo para el sistema educativo”, expresó el viceministro.
Esta manera descentralizada de trabajar transparenta los procesos y garantiza el cuidado, protección y seguridad de los estudiantes, quienes, además, son sus hijos, explicó.
Cabrera enfatizó que si las entregas se hicieran de forma centralizada, habría un riesgo alto de fallar, mientras que este modelo asegura las provisiones completas y a tiempo.

Madre emprendedora
Monzón tiene un emprendimiento: un negocio de rotulación vehicular; sin embargo, encuentra tiempo para cumplir con las responsabilidades asumidas ante las OPF. “Todas las mañanas coordino y preparo la comida de los estudiantes. Programo con los padres de cada grado para que venga a cocinar”, especificó.
De manera paralela, ejerce su rol de ama de casa. Prepara el almuerzo, ayuda con las tareas y después se dedica de lleno al
emprendimiento.
Cabrera resaltó que hay dos direcciones del Mineduc, entre ellas las Direcciones Departamentales de Educación (Dideduc), en las que se organizan y definen los lineamientos de la labor de las agrupaciones familiares.
“Establecen, por citar un caso, las normas que tienen que seguirse para efectuar los distintos programas. La alimentación tiene menús establecidos; no pueden simplemente decidir comprar cualquier tipo de comida, pues deben regirse por la carta preparada por nutriocionistas”, refirió el viceministro.
Lo mismo ocurre con la Valija Didáctica y los útiles. El ministerio entrega una lista de los productos que pueden adquirirse. “Todos los proyectos tienen lineamientos”, recalcó.

Auditores internos de la cartera supervisan el manejo de los recursos, manifestó, así como que las entidades atienden las recomendaciones de mejora. Además, que que la Contraloría General de Cuentas (CGC) hace su propia auditoría.
“Todo lo que hacemos es con mucho amor y cariño, pensando en los niños del centro educativo, que son nuestros hijos. Por ellos tratamos de mejorar cada día el apoyo que ofrecemos. Es una labor muy sacrificada, poco valorada y más bien criticada”, concluyó la entrevistada.

“Es gratificante ver que los alumnos se alimentan”
Diana Sotoj, tesorera de la directiva de la Escuela Oficial Rural Mixta Ciénaga Grande, San José Pinula, es un caso para admirar. Cuenta que se levanta todos los días a las 3:30 de la madrugada para llegar a 4:10 al centro educativo a cocinar. “Es la manera en que los estudiantes tienen el desayuno caliente todos los días”, explicó con satisfacción.
Según Diana, al salir de la escuela se va a trabajar como empleada doméstica. Labora mediodía, lo que la ayuda a sacar adelante a su familia. Tiene tres hijos de 16, 13 y 9 años, respectivamente.
“Lo que me motiva es ver que ayudamos a varios pequeños. A veces, los papás no les dan alimentos, por lo que pasan contentos por su plato. A veces, se repiten. Da gusto ver que se coman todo lo que les preparamos con emoción y
cariño”, indicó.
Para ofrecer alimentos frescos, el proveedor a diario va a dejar las frutas y verduras que se compran y se toman en cuenta los menús definidos por el Mineduc, expresó.
En cuanto a los útiles, resaltó que el ministerio manda un listado y que coordinan con docentes y directores para ver las necesidades, a fin de comprar el material necesario.

“Uno ve de cerca las necesidades”
“El esfuerzo que hacemos es por los niños, porque uno ve de cerca las necesidades que muchos de ellos tienen”, indicó Olegario Ovalle, tesorero en el Instituto Nacional de Educación Básica Tecún Umán, zona 5.
Ovalle ofrece servicios independientes de contabilidad y mencionó que luego de trabajar varias horas del día, algunas noches dedica tiempo para realizar informes sobre la ejecución de fondos. También debe hacer espacios para llegar al establecimiento a firmar documentos. “Es un poco sacrificado”, anotó.
En todos los ámbitos de la vida me ha gustado dedicarme a lo económico. “Es un trabajo que tiene que ser bastante detallado y específico para evitar que el dinero se utilice de forma indebida. Ha sucedido que se han prestado a hacer movimientos que no deberían”, relató.
“Me gusta colaborar con la OPF por dos razones. La primera, porque no todos los alumnos tienen la posibilidad de comer en sus casas; están esperanzados en la escuela. La segunda es que estos recursos que da el Gobierno sean bien utilizados”, explicó.

“Los niños son mi motivación”
Katherine Santos, vocal 1 en la Escuela Oficial Urbana Mixta Elisa Molina de Sthal, zona 5, La Chácara, jornada vespertina, es otra emprendedora digna de distinguir.
Se levanta a las 6:00 de la mañana para sacar su negocio de ropa que tiene frente a su casa. Le dedica mediodía al trabajo y sale a las 12:45 hacia el establecimiento a cumplir con las responsabilidades asumidas.
“Es una labor muy cansada, pero uno hace el sacrificio por los niños. Acá estudian mis dos hijos, uno de 8 y otro de 11”,
mencionó.
De acuerdo con Santos, cada programa se coordina con los docentes y el director del centro. Siempre se toman en cuenta los platos y listados sugeridos por el Mineduc.











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