El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) lanzó el plan institucional de respuesta para atender fenómenos ambientales y agroclimáticos, que incluye acciones de prevención, monitoreo y cuidado de cultivos, dos semanas después de que la época lluviosa empezó en buena parte del país.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), julio y agosto presentarán déficits más marcados de precipitaciones y adelanta una canícula prolongada.
Rafael López, director de Información Geográfica Estratégica y Gestión de Riesgos del MAGA, detalló que los servicios contemplan la comunicación agropecuaria y control de alimentos para asegurar reservas estratégicas en 2026, así como medidas frente a plagas y enfermedades agrícolas.
“Se incluyen acciones ante emergencias, que abarcan recomendaciones sobre alimentación, agua y sombra para animales, junto con vigilancia epidemiológica como parte de una estrategia preventiva clave”, añadió López.
Mencionó que, a partir de esta semana, comenzarán las mesas técnicas agroclimáticas, para analizar las condiciones de cada municipio previo a brindar recomendaciones específicas.
Sin embargo, la autoridad señaló que, como MAGA, la preocupación se focaliza en la falta de lluvias. “Las registradas en marzo fueron de tipo convectivo (derivadas del calor). Estas se caracterizan por ser breves e intermitentes, y no cubren completamente las necesidades hídricas de las plantas”, advirtió.
Mucha sequía
En el comunicado de prensa relativo al invierno próximo, publicado el 15 de abril pasado, el Insivumeh concluyó que en 2026 el comportamiento del invierno ha sido atípico. “Esta situación podría propiciar un inicio ligeramente anticipado de la época lluviosa en algunas regiones, así como una canícula más extensa y un reinicio de precipitaciones por debajo de los valores habituales de la temporada”, subrayó el documento.
La canícula (disminución de lluvias y aumento de temperaturas) podría comenzar entre mediados de junio y principios de julio, aunque el comportamiento variará según la región del país, precisó el boletín.
De acuerdo con la advertencia, las primeras zonas en experimentar este fenómeno serían el Caribe y Petén, que incluye Izabal y ese departamento. Luego, se presentaría en la Franja Transversal del Norte (Alta Verapaz y Quiché) y en el Altiplano Central, donde se ubican Guatemala, Chimaltenango y Sacatepéquez.
El Instituto anunció que en la bocacosta y el Pacífico (Escuintla, Suchitepéquez y Retalhuleu), el comienzo se prevé a finales de junio o inicios de julio, mientras que en Occidente (Quetzaltenango y Totonicapán) y Valles de Oriente (Jalapa y Chiquimula) las aguas podrían presentarse más tarde. La canícula se concentraría en agosto e iniciaría en el Caribe y Altiplano Central, extendiéndose gradualmente hacia el resto del país entre mediados y finales del citado mes.
“En conjunto, estos rangos reflejan una duración variable de la canícula entre regiones, con una tendencia a ser más prolongada en el Caribe y Petén, y menos intensa en el sur y occidente. Es importante señalar que estos resultados corresponden a pronósticos preliminares y pueden presentar cambios, dado que se trata de un fenómeno de alta variabilidad, asociado a la evolución de las condiciones climáticas”, aclaró el documento.

El impacto
Las situaciones previstas para este año responden, en gran medida, a la influencia del Niño, asociado a una disminución de aguaceros y aumento de temperaturas.
“El clima de Guatemala está fuertemente influenciado por el fenómeno del Niño-Oscilación del Sur, que puede provocar reducción en la precipitación, especialmente en la región sur y boca costa”, explicó Héctor Guinea, experto del Instituto de Investigación en Ciencias Naturales y Tecnología (Iarna), de la Universidad Rafael Landívar (URL).
De acuerdo con el especialista, existe una alta probabilidad de que estas condiciones se consoliden a partir de mediados de año, lo que incrementa la preocupación en distintos sectores. “El mayor impacto lo van a sentir los agricultores que dependen directamente de la lluvia, en especial quienes siembran maíz y frijol, ya que no cuentan con sistemas de riego”, señaló Luis Lacano, también investigador de la referida universidad.
Los expertos recordaron que la disminución o retraso en precipitaciones puede afectar desde la siembra hasta el desarrollo de los cultivos. “Si las lluvias no llegan en el momento adecuado, pueden perder sus semillas o no lograr un buen crecimiento”, previó.
Agregó que, además del impacto en la agricultura, podrían registrarse efectos en el sector energético, dada la reducción del líquido en los embalses, y en la salud, por el aumento de temperaturas y el riesgo de golpes de calor en poblaciones vulnerables.
“Se contemplan acciones ante emergencias sanitarias, incluyendo recomendaciones sobre alimentación, agua y sombra para los animales, junto con vigilancia epidemiológica”. Rafael López Director de Información Geográfica Estratégica
Las acciones
Rafael López indicó que la prioridad del MAGA ante estas condiciones es atender las zonas con escasez de agua, las cuales, en su mayoría, se concentran en los 160 municipios que conforman el Corredor Seco y el Corredor Seco Ampliado. “No atenderlas podría derivar en sequía agrícola, ya que son altamente vulnerables”, mencionó el director.
Ante ello, el MAGA impulsa el programa “Suelos y Agua para el Futuro”, enfocado en fortalecer el conocimiento de las tierras, evaluar su resistencia, mejorar la tolerancia de semillas y determinar la vulnerabilidad de cultivos.
También se promueve la reserva, captación y cosecha de agua como medidas clave de adaptación. Explicó que se han emitido recomendaciones, con el fin de prevenir incendios forestales y evitar quemas en condiciones inadecuadas, debido a que la sequía aumenta este riesgo.
Los especialistas de la URL recomiendan a los productores implementar medidas de adaptación, como técnicas para conservar la humedad del suelo.
Asimismo, pidieron a los campesinos mantenerse informados por medio de las mesas técnicas agroclimáticas, donde se brindan recomendaciones específicas por región, las cuales ayudan a reducir riesgos en el agro.
160 municipios conforman el Corredor Seco Ampliado, la zona que presenta mayores riesgos por la sequía.
Ministerio activa asistencias
El MAGA, con apoyo de la FAO, implementa la herramienta de Zonificación Agrícola de Riesgo Climático (ZARC) para fortalecer la producción en zonas vulnerables del país.
La iniciativa ya se aplica en municipios de Chiquimula, Jalapa, Baja Verapaz y Quiché, a través de 60 parcelas experimentales de maíz y frijol, donde productores utilizan información climática para definir mejores momentos de siembra y reducir contratiempos.
“El uso de este instrumento me permitió disminuir el riesgo de pérdida de nuestra cosecha”, afirmó Ricardo Ramírez, agricultor de Jalapa.
Según autoridades, la ZARC permite anticiparse a eventos climáticos y tomar decisiones basadas en datos. “Pasamos de reaccionar ante las crisis a prepararnos para evitarlas”, destacó Rafael López, del MAGA.
El proyecto, impulsado en el ámbito regional en Centroamérica, busca fortalecer la resiliencia de la agricultura familiar ante sequías e irregularidades en las lluvias.












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