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COLUMNAS

Los oídos sordos del 2017 (V)

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Omitiéndose, además que, lo discutido, en lo que se refiere al hijo y al hermano se reduce, finalmente, a doce mil dólares de los Estados Unidos de América, sostenido –incluso por la acusación– que ni uno ni otro buscaron ni tuvieron beneficio económico alguno, reducido todo a un favor que no debieron hacer pero –jamás– para perpetrar un delito, delito por demás inexistente.

(i) No ha molestado al Presidente de la Republica la persecución penal, que justificada o injustificadamente puede recaer sobre cualquier ser humano, sino su manejo espurio y mediático, así como la grave injerencia extranjera en el asunto y que interfiere en la administración de justicia a través de una condena extrajudicial y mediática: Pésimo ejemplo que en nada coadyuva a la creación y consolidación de un Estado de Derecho y al respeto por los derechos humanos.

El caso en contra del hermano y del hijo del Presidente de la República, así como cualquier caso en contra suya serán dilucidados ante los tribunales de justicia, sin injerencia alguna del poder que ejerce, tal y como lo ha hecho hasta la fecha, y si se ha traído el caso a colación es porque nada oculta el Presidente y porque se preocupa –como tal– que en otros casos pueda estarse actuando de igual forma, sin fundamento alguno, en función solo mediática.

(j) Participación de un miembro de la Comisión arrastrado por la pasión política y por la pérdida de dimensión que se le ha infundido en la administración actual –en protesta callejera– participación política y sesgada (asunto ya resuelto, con dificultad, pero resuelto, lo que no quita que haya ocurrido) y que llegó al sumun con la afirmación de uno de sus miembros de que su labor se encontraba –“casi”– sobre la Constitución de la República.

(8) Es el propósito del viaje realizado por el Presidente de la República de Guatemala, representante que es de la unidad nacional de los guatemaltecos, el fortalecimiento de la institución, sabido por aquella con quien la establecimos –la Organización de las Naciones Unidas– que existen sombras que no deben repetirse so pena de que jamás lleguemos a alcanzar los objetivos que con su creación nos impusimos.

Cuanto afecte al fortalecimiento de la Comisión debemos evaluarlo y decidirlo quienes la establecimos –la República de Guatemala y la Organización de las Naciones Unidas–ni siquiera quienes generosamente han financiado y financian el esfuerzo realizado y se realiza, puesto que en el multilateralismo no caben injerencias particulares y, si las hay, en vez de favorecer los esfuerzos, los perjudican: La Comisión, como lo manda el Acuerdo, debe tener absoluta independencia funcional en el ejercicio de su mandato. El tema de la construcción y consolidación del Estado de Derecho y el esfuerzo que realizan para conseguirlo, tanto la Comisión Internacional que establecimos con la Organización de las Naciones Unidas como las instituciones ordinarias del Estado, aunque de suma importancia y, en cierto sentido, prerrequisito, no es el único tema, preocupando al Presidente de la República, además, sobre manera, la situación de nuestra población migrante y las condiciones que obligan a migrar, condiciones determinadas por inseguridad y por pobreza; por la falta de oportunidades que debemos erradicar, construyendo en su lugar aquellas que permitan que todos los guatemaltecos podamos permanecer y realizarnos en nuestra propia tierra.

La lucha en contra de la corrupción constituye para el Presidente de la República prioridad de Estado, plenamente convencido de la incidencia determinante de la corrupción en la pobreza, freno que es del desarrollo, de la seguridad, de la justicia y, en consecuencia, de la realización plena de los derechos humanos, y precisamente por ello es que el Presidente de la República insiste en lo sustantivo –lo material– ajeno a lo mediático.

Se propone el Gobierno de la República la realización de un censo nacional –después de una décadas y un lustro–, esencial instrumento para la toma de decisiones técnicas y políticas de Estado y se propone enfrentar con toda energía los retos del desarrollo y de la competitividad que se han venido postergando y no ayuda, en absoluto, para los fines nacionales, la falta de unidad para alcanzar lo que buscamos.

Se impone en lo que se refiere a la Comisión que establecimos la República de Guatemala y la Organización de las Naciones Unidas una somera evaluación y auditoría para que, por encima de lo mediático, se tomen decisiones, imposible el éxito que nos propusimos  sin la unidad que tiene que existir –necesariamente entre los distintos actores– siendo la permanencia o no de sus funcionarios una decisión que corresponde a las partes del Convenio celebrado, decisiones que precisan de la evaluación y de la auditoría que se invocan en Nueva York, 25 de agosto de 2017.

Si a aquella reunión y a su ayuda de memoria no se hubieran prestado los oídos sordos que se le prestaron –todo un año de silencio, sin reacción alguna– es más que probable que, fortalecidos los aciertos y corregidos los errores, la Comisión hubiera podido llegar a una sexta prórroga y que hubiera podido repetirse la experiencia en otros países del mundo.

Nadie es perfecto, y la Organización de las Naciones Unidas dista de serlo –en absoluto más allá del bien y del mal– y, más aún, su Secretariado, víctima que es de lo que ocurre con tantas burocracias, enroscadas en sí mismas, lejanas de la realidad –en este caso concreto– de nuestra realidad.

Pienso importante que tengamos presente lo que fue aquella reunión, y los oídos sordos que se le prestara por la rosca burocrática, incapaz que fue de superar sus personales agendas.

Acisclo Valladares Molina
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COLUMNAS

San Miguel Chicaj y su fiesta patronal

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Eugenia de León

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Caracterizada por la multiculturalidad de sus pueblos y de la riqueza de su tierra y su gente, Guatemala nos brinda infinidad de destinos por descubrir. De acuerdo con el Inguat, 377 591 turistas llegaron a Guatemala entre el 15 y el 17 de septiembre pasados; la ocupación promedio hotelera fue del 91 por ciento, que se traduce en una derrama económica de Q320 millones. Esta revitalización turística se traduce en fuentes de empleo, turismo comunitario dinamizado y nuevas oportunidades de inversión en el sector. 

Hay una invitación del país a conocerlo, así que, en este espacio, vamos a dar algunas pinceladas de las comunidades y pueblos que concentran una hermosa magia y nos da la bienvenida, como lo es San Miguel Chicaj, municipio de Baja Verapaz, con un clima estupendo para actividades al aire libre.

Su nombre se deriva de los dos términos: Chi, que significa “en”, y Caj, que quiere decir “cielo”. Para hacer honor a su nombre, adentrarse en San Miguel Chicaj es como llegar al cielo.

”Un pueblo en el cielo“.

Con un agradable clima, es perfecto para iniciar un recorrido para descubrir sus riquezas desde muy temprano en la mañana. Se encuentra a 160 kilómetros de la ciudad de Guatemala. 

Es uno de esos pueblos llenos de tradiciones. Su fiesta patronal, en honor de San Miguel Arcángel, se celebra cada 29 de septiembre. Es muy entretenido acudir a presenciar la elaboración de coloridas alfombras que le darán paso a la procesión de San Miguel, que recorre las calles del pueblo bendiciendo a los feligreses. 

A las 10 de la mañana se celebra una misa, que los pobladores acompañan con las melodías de la marimba. 

Hay un desfile muy colorido, en el que participan chicos y grandes, y dentro de las danzas tradicionales se puede presenciar el Costeño, el de Animales y la Pichona, así como los Mazates

Los turistas gustan de apreciar estos bailes que forman parte de la cultura guatemalteca. 

Los días de la fiesta patronal se viven al máximo por los lugareños. 

La comida tradicional como el kakik, que es chompipe, como se le conoce al pavo, en un recado picante muy famoso en esta parte del país. Los abuelos enseñan a los hijos y nietos a participar de las
actividades.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Repensar la movilidad cotidiana (II)

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Juan José Pons 

Investigador del Instituto de Biodiversidad y Medioambiente y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra.

De esta forma, otorgando la importancia que merece la movilidad urbana y volviendo a los desplazamientos ocupacionales con los que comenzábamos, el hecho de que estos se concentren en el tiempo (en unos días de la semana y a unas horas muy concretas) y en el espacio (con destino en los grandes centros atractores de viajes como hospitales, universidades, polígonos industriales, etc.) permite arbitrar buenas soluciones de movilidad.

O al menos más sencillas que cuando se quiere actuar sobre los desplazamientos por motivos personales (ocio, compras, gestiones, etc.), generalmente más dispersos en el espacio y de carácter más esporádico.

Por tanto, esto supone una gran oportunidad para que las administraciones y los gestores del transporte público enfoquen sus políticas hacia este tipo de movilidad, que por sus características se prestan muy bien a la implantación de soluciones alternativas al uso del coche privado.

La decisión última sobre cómo nos movemos corresponde a cada persona, en función de sus circunstancias y posibilidades.

La realización de planes de movilidad sostenible a escala urbana y, particularmente, de planes de movilidad al trabajo (los centrados en una empresa o institución o en un conjunto de ellas) son una excelente manera de tomar conciencia y de identificar acciones concretas que permitan cambiar la movilidad de las ciudades.

El comienzo de curso, coincidente con la celebración de la Semana Europea de la Movilidad (16-22 de septiembre de 2022), es un buen momento para repensar nuestra movilidad diaria al centro de trabajo o al lugar de estudios. Aunque las ciudades actúen favoreciendo el desarrollo del transporte público y de los medios no motorizados, la decisión última sobre cómo nos movemos corresponde a cada persona, en función de sus circunstancias y posibilidades.

En ocasiones no hay alternativas razonables al uso del automóvil, pero en la mayoría de los casos es cuestión de plantearse un pequeño cambio de hábitos del que nos beneficiaremos todos. Puede parecer mucho esfuerzo para un resultado inapreciable en el conjunto de una gran ciudad, pero alguien tiene que empezar… Y podemos ser nosotros.

Universidad de Navarra
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COLUMNAS

Los vergeles con libros

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Joseluís González – Profesor y escritor

@dosvecescuento

Steiner fue un crítico valiente. Con la misma libertad de espíritu, Juan Manuel de Prada comenta sesenta obras que miran a Dios, entre el desierto de la literatura frívola o cínica y la insipidez de algún confesionalismo sin arte.

En el primer capítulo del primer libro de George Steiner (1929-2020) relucían, nada más abrir el ensayo, estas nobles palabras: “La crítica literaria debería surgir de una deuda de amor”. Venían después otras ideas y aspiraciones audaces de aquel joven y ya rotundo profesor de apenas 30 años:

“De un modo evidente y sin embargo misterioso, el poema, el drama o la novela se apoderan de nuestra imaginación. Al terminar de leer una obra no somos los mismos que cuando la empezamos. Recurriendo a una imagen de otro campo artístico, diremos que quien ha captado verdaderamente un cuadro de Cézanne verá luego una manzana o una silla como si nunca las hubiera visto antes”. Los libros no son solo lo que alguien escribe, sino lo que nosotros leemos e interpretamos. 

Tolstoy or Dostoievsky. An Essay in the Old Criticism se titulaba aquel estreno. Los apellidos de dos novelistas colosales del XIX eran tan radicalmente opuestos y tan imprescindibles como la aclaración que seguía en la cubierta del libro: se cerraba el año 1959 y Steiner ejercía la “antigua” crítica, la que no se plegaba a los postulados del New Criticism.

El reseñista de novedades literarias debe acreditar saber leer atentamente y con libertad
auténtica.

El New Criticism imperaba, en sus años de formación universitaria, en los estudios literarios angloamericanos. Aspiraba a hacerse, con rigor objetivo, ciencia empírica propia de la enseñanza superior. Huía de los defectos en que se había enredado el positivismo para centrarse primordialmente en el texto, en las palabras que desfilaban por las páginas. Su lema era ceñirse a esas “words on the page”.

La página, concebida como una urna. Como un tubo de ensayo. Como un sarcófago, para algunos. Pero el New Criticism logró análisis luminosos. Steiner iba más allá. Entrelazaba creencias filosóficas, intimidades y manifestaciones teológicas, convicciones o falsedades políticas y sinuosidades biográficas. Hasta con contradicciones. El texto es un sistema de relaciones donde se teje y se hilvana todo. Y es más que la suma de todos sus elementos. Las palabras se salen de sí mismas. No tienen un final. 

Dedicarse a la crítica literaria no equivale a ser reseñista. El reseñista de novedades literarias debe acreditar saber leer atentamente y con libertad auténtica, situar en el transcurso temporal de las letras tanto este título del que informa como a su autor. Tiene que escribir bien claro y encima con gracia para que se le lea sin disgusto. Con el ímpetu  de las palabras apasionadas, pero razonando sus juicios y su valoración. El reseñista, como se ve, no lo tiene del todo fácil.

Con ventaja para comentar libros partía el escritor Juan Manuel de Prada (1970) cuando el director de la revista religiosa Magnificat, Pablo Cervera, lo convenció por fin para colaborar en sus páginas mensuales. El narrador y articulista accedía a desentrañar obras de toda latitud, clásicos y desconocidos, que él eligiera y que a su juicio pudieran “alimentar la fe” y el espíritu de quien leyera.

No por los procedimientos, perdónenme, píos o proverbialmente parroquiales que la gente entiende por catequesis sino por su sentido más etimológico: el griego bizantino κατήχησι (katechesis) expresaba que algo resuena de arriba abajo, por completo, dentro. Sesenta comentarios reunidos en un volumen titulado Una biblioteca en el oasis. Merece la pena. Todos esos libros hablan de Dios. Los más interesantes “muestran las consecuencias del mal en la naturaleza humana” y “el valor vertiginoso de la Redención” y se apoyan en “la alegría de contar” y “la sustancia misma de la vida”.

A Steiner lo acribillaron por escribir sobre los titanes de la novela rusa sin hablar una palabra de ruso. Steiner sabía seis idiomas. Además de comprender el lenguaje universal del género humano. Como De Prada.

Colaborador DCA
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Gobierno de Guatemala

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