Los obstáculos no impiden llevar el pan del saber

Cuando no encuentran quien las traslade por la falta de transporte público, 2 maestras de la Escuela Oficial Rural Mixta No. 609 La Cebadilla deben caminar hasta 2 horas en una vía de terracería para llegar a la comunidad La Cebadilla, ubicada entre la capital y Palencia.

No obstante, esa y otras circunstancias no les impiden cumplir con su vocación y aportar a la educación de los 175 niños inscritos en el establecimiento: 146 en primaria y el resto en párvulos.

Denisa Morales y Azucena Lux radican en la colonia Los Ángeles, kilómetro 10.5 de la ruta al Atlántico, y el plantel se encuentra a unos 8 kilómetros. “Tenemos la ventaja de que la directora nos trae, pero cuando por diligencias de su cargo se ausenta, nos toca buscar transporte. Si no hallamos nos toca caminar”, afirmó Morales.

La movilización en motocicleta implica una inversión de hasta Q40 diarios. A ello se suman otros gastos imprevistos, añadió Morales, quien tiene 8 años de laborar en la escuela. Ella y su colega César Oliva trabajaron un año ad honórem. “El pago es la satisfacción de colaborar con la formación de los infantes, y se hace con mucho amor”, sostuvo.

Lux se estrena este período en el centro educativo; antes impartió clases en la zona 18. Cuando le informaron de su traslado no dudó en aceptar su nueva misión, pese a que le sugirieron no hacerlo “porque la escuela está metida en la montaña”, según los argumentos que escuchó.

Ejemplo

Fermina Taquirá Yos es la directora del plantel. Dejó su natal Patzún, en Chimaltenango, hace 16 años, cuando empezó a trabajar en la escuela. Ejerce su actual cargo hace 9 años. Vivió 3 años en la comunidad, después se radicó en la colonia Los Ángeles. Logró comprar un picop, que ahora comparte con las profesoras para trasladarse a La Cebadilla.

Taquirá confía en que se inicie la construcción de la nueva escuela, porque la actual ya no está en condiciones. Ya se tienen los planos, indicó. Sin embargo, mientras se concreta la edificación “debemos trabajar con lo que tenemos, por el cariño y amor por la profesión, porque los niños se merecen lo mejor”, subrayó.

Selvyn Curruchich