EFE
El gobierno del primer ministro francés, Sébastien Lecornu, asumió ayer ir más lejos de lo que pretendía en la imposición excepcional a las grandes empresas, en el debate parlamentario de los presupuestos, bajo la presión de los socialistas, que siguen amenazando con la censura.
Los diputados adoptaron, por 196 votos a favor y 149 en contra, una enmienda de última hora del Ejecutivo que aumenta el impuesto de sociedades a las grandes empresas con una facturación superior a los 3 mil millones de euros, respecto al proyecto de presupuestos inicial para 2026.
La contribución extraordinaria de las compañías de tamaño mediano (ETI) será inferior a la que estaba programada inicialmente. El ministro de Economía, Roland Lescure, estimó que con esa nueva configuración será posible recaudar unos 6 mil millones de euros, frente a los 4 mil que esperaba con el montaje de su proyecto inicial de presupuestos.
En 2025, esa contribución excepcional de los grandes grupos debe conducir al estado a obtener unos 8 mil millones de euros. Exigen justicia social El Partido Socialista (PS) lleva días subrayando que si no consigue concesiones en los próximos días en sus exigencias de aumentar la fiscalidad de los multimillonarios y de las grandes empresas provocará la caída del Ejecutivo de Lecornu, cuya supervivencia depende de él. Unas advertencias que fueron repetidas ayer por su diputado Philippe Brun, quien exigió justicia social.











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