La obra de María Sosa nos invita a tocar la textura de la memoria, a dejarnos inundar por aguas que nos formaron antes de nacer, a reconocer en cada prenda heredada un mapa vivo de transformaciones posibles. Puede apreciarla en Galería Extra (ruta 4, 7-56, zona 4). La base de la creación es una falda de San Juan Chamula, Chiapas, México, tejida en telar de cintura con lana de oveja y teñida con pigmentos naturales. La artista concibe su trabajo como la manifestación que abre caminos en el ser, al emular la forma en que los ríos y flujos de agua tallan el terreno.











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