La vuelta ciclística

Es interesante monitorear las emisoras que cubren la Vuelta Ciclística a

Guatemala. Ellos, cada uno de los equipos de comunicadores, son lo mejor, lo repiten cada vez que pueden, “somos el mejor equipo de la vuelta”. Esa acción es positiva. Es el principio del esfuerzo que se debe hacer. Con esa mentalidad a la vanguardia se debe enfrentar la competitividad en un mercado libre de trabajo, ideas y propuestas. Será el receptor el que al final pase ese examen periódico nacional, porque cada año sucede lo mismo, cambian los personajes que integran las unidades, pero las empresas son las mismas que le piden a cada uno lo mejor de sí, para mantener las marcas y que el servicio sea completo, una buena transmisión y una excelente cobertura de preferencia.

Respecto de los pedalistas, cada año vienen nuevos equipos internacionales, los que han hecho fuerte la competencia no llegan por situaciones diversas. Lo importante es que la fiesta del año, como le llaman los cronistas, inició el lunes 23 del presente mes. Faltarán etapas acostumbradas y emocionantes, que eran claves para ganar la vuelta. Por situaciones del mal estado de las carreteras, prefirieron abortar la etapa reina (Quetzaltenango-Retalhuleu), la de San Pedro Sacatepéquez, Huehuetenango y otras. Lo importante es que ya están en carretera los pedalistas en la 57 Vuelta a Guatemala.

Lo curioso es que se convierte en un evento internacional en el que los ciclistas guatemaltecos se han conformado con etapas y premios ganados,  porque los competidores de distintos países, llegan con todo para ganar y demuestran sus capacidades y resultados del entrenamiento, más en las escaladas, que era donde el nacional, en la mayoría de veces de esas 57 que se han efectuado, han fracasado y las han ganado los extranjeros. Probablemente ahora la historia sea diferente, porque la mayoría de etapas son en terreno plano, y eso es bueno, porque se requiere velocidad más que fuerza.

Los que hemos estado en esa experiencia como comunicadores, damos fe que es cardíaco participar en la caravana, por las bajadas a toda velocidad, las curvas a 80 y 90 kilómetros por hora, me imagino que es aún más emocionante ser parte de un dispositivo de pedalistas que trabajan todo un año, se preparan para esa semana de esfuerzo, sudor y sacrificio. El coordinar ideas y aplicarlas para derrotar a los rivales son los planes estratégicos de todos los días. Son 99 ciclistas divididos en 17 equipos, los que estarán en las carreteras de Guatemala, dando color profundo al panorama verde verde de los campos nacionales.

Me llama la atención la moral y el entusiasmo del amigo quetzalteco Marvin Escalante que a sus 52 años quiere dejar una marca en un evento internacional como la Vuelta a Guatemala. No cabe duda que será una de las novedades del evento. De la misma manera como lo es el más joven, también lo será el más veterano. La expectativa apunta a que este año la vuelta puede ser guatemalteca. Hay buenos prospectos con experiencia, y novatos que llevan energía. Lo importante es que nuevamente el país suena en el ámbito internacional. Que Dios bendiga a la caravana y que todo salga en paz.

Rolando Castillo