La tarta de chocolate

Al final, creo que el que disfrutó comer el pastel de chocolate fue otro, hasta el momento.

Mike Pence el segundo hombre más poderoso de la Casa Blanca, dio por terminada la era de la “paciencia estratégica”.

A tan solo días después del bombardeo a Siria con la bomba “madre” no nuclear; el vicepresidente Mike Pence en su visita a Corea del Sur, aseguró “que todas las opciones estaban sobre la mesa”, ante las provocaciones del régimen de Pyongyang; cuya obsesión ha sido la búsqueda de un misil nuclear capaz de alcanzar el territorio estadounidense.

Este régimen ha hecho alardes públicos en los que asegura haber desarrollado una bomba atómica que dobla en poder y capacidad a la histórica bomba nuclear lanzada en Hiroshima. Sin embargo, mientras Donald Trump recibía al presidente chino Xi Jinping, en el momento de la cena oficial degustaban de una tarta de chocolate, Trump autorizó lanzar los misiles a Siria. Lo irónico es que en los medios el presidente Trump se refiere a la torta de chocolate más bonita que haya degustado, y además se equivocó al decir Irak en vez de Siria.

En fin, esta demostración que muchos analistas han calificado como “agresiva” al estilo la guerra de las Galias; Trump ha decido también tomar otras alternativas.

La visita fue probablemente para continuar la presión diplomática para que China bloquee la carrera armamentista de Corea, y a la vez, demostrar la capacidad de respuesta y de no dudar en realizar un ataque preventivo, en caso de que el dictador Kim Jong-un, realice otra acción que se salga del cuadro hasta ahora muy permisivo internacionalmente de su alarde balístico.

No obstante, Mike Pence fue también el “partner estratégico” de Trump en el continente asiático. Pence, estuvo en la línea desmilitarizada de las Coreas, en un momento de tensión, ya que, durante ese día, Corea del Norte lanzó un misil de sus catalogados “ensayos” a pocas horas de la visita de Pence al territorio de Seúl, pero este no tuvo éxito, ya que el mismo explotó.

Pence con su imagen más conciliadora mencionó la importancia que posee Washington y Seúl como aliados estratégicos para el desarmamiento nuclear de la península coreana.

No obstante, la estrategia cede cuando puedas de China, captura la atención de muchos, ha estado en buenos términos últimamente con Washington, inclusive cedieron en suspender la importación de carbón en Corea del Norte, una línea diplomática ofensiva de Estados Unidos contra el régimen de Kim.

Obviamente, es interpretado como dar un servilletero del menaje valioso que posee China, y también a modo en demostrar una apertura a Estados ante el retiro de este al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, también conocido como (TPP, por sus siglas en inglés), que buscaba afianzar el liderazgo económico estadounidense en la zona, desplazando a China en todo sentido. Al final, creo que el que disfrutó comer el pastel de chocolate fue otro hasta el momento.

Redacción DCA