La seguridad de los periodistas (IV)

El riesgo siempre será parte de la acción.

El 3 del presente mes se celebró el Día Mundial de la Libertad de Prensa, y encontré la expresión del Santo Padre, “La verdad y la solidaridad son dos elementos claves que permiten a los profesionales de los medios de comunicación convertirse en promotores de la paz”. Me sirve para suavizar y armonizar la opinión de hoy, con la intención de comprometer criterios escribiendo en el periodismo objetivo (noticia), lo que es y no lo que supongo que debe ser, en el abordaje subjetivo (opinión). Cuando se trata de la veracidad de los hechos tenemos que ser concretos y reales hasta donde las posibilidades lo permitan, porque existen instancias difíciles de alcanzar por lo hermético de las fuentes, sin desestimar la sagacidad del investigador periodístico, que debe saber en qué momento topa, percibir el peligro como una habilidad más en el oficio, obedecer las palabras del subconsciente. El riesgo siempre será parte de la acción. Eso es inevitable, por eso decía Gabriel García Márquez (Gabo) que el periodismo es el mejor oficio del mundo. Tampoco eso da cancha para soltar la emoción y perder el horizonte. Si tenemos la medida de la democracia, el estadio del comportamiento del crimen y narcotráfico, no podemos salir del círculo por cuestiones sentimentales, hepáticas o emocionales. Periodistas, mientras llega la protección y el respeto al oficio, sugiero un denominador común, hagamos periodismo veraz, que significa honestidad, transparencia, ética, moral, y no perdamos de vista los riesgos latentes, si es que queremos llegar a viejos. Iniciemos hoy con la práctica correcta, comprometida con nuestros principios para dejar un ejemplo al futuro, como quería el estadounidense Joseph Pulitzer: “El poder para moldear el futuro de una República estará en manos del periodismo de las generaciones futuras.”

Rolando Castillo