La migración (I)

La necesidad de buscar mejores condiciones de vida es lo que hace a las personas migrar.

El pretender bienestar, pasar de un estado de insatisfacción a otro de satisfacción, es lo que los obliga a trasladarse de un lugar a otro y dejar su lugar de origen, pese a cualquier riesgo. Sin embargo, con el paso del nomadismo al sedentarismo, a partir del descubrimiento de la domesticación de animales y la agricultura, con el surgimiento de los excedentes, la acumulación de la riqueza y la propiedad privada, se puso límite a los territorios.

Posteriormente surgieron los Estados, las ciudades y países, y con ello, las fronteras, las limitaciones para trasladarse libremente de un lugar a otro. El establecimiento de las naciones determinó también para las personas su lugar de procedencia, y así, la división de nacionales y extranjeros.

Y así, la división de países del primero, segundo y tercer mundo. Regiones donde la pobreza se impuso, para beneficio de unos pocos; limitó las oportunidades de desarrollo a muchas personas, por lo que nuevamente la migración significó una probable solución a la miseria y desdichas de muchos.

Países del norte, los industrializados, aquellos que aprovecharon la riqueza natural de las regiones conquistadas de América, Asia, África y Oceanía, vieron engrandecidas sus economías a partir de la expoliación, determinando con ello su prosperidad. En América, muchos fueron los migrantes europeos que colonizaron la región del norte, en lo que hoy es llamado los Estados Unidos. Irlandeses, ingleses, italianos, alemanes, polacos, entre toda una gama de nacionalidades, poblaron ese país. Estos no tuvieron más obstáculo que aquel que les imposibilitara su propia inventiva y emprendimiento.

Los Estados Unidos es, pues, un país de inmigrantes. En la actualidad, las cosas han cambiado, ya que se han cerrado fronteras, y cada vez más el acceso de los migrantes se dificulta. En contraparte, la pobreza generalizada en los países en vías de desarrollo se agudiza y obliga a sus habitantes a buscar mejores oportunidades de vida y, con ello, a arriesgar sus vidas en su camino a los llamados emporios de riqueza y de oportunidades.

Jairo Alarcón