Karin Larissa
Herrera Aguilar Vicepresidenta de la República de Guatemala
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El futuro se construye en colectivo, cuando un país decide apostar, de manera compartida, por las niñas, los niños y los jóvenes. La iniciativa 6764, presentada ante el Congreso de la República el pasado 28 de abril, recoge meses de trabajo conjunto por la ciencia, pero también algo que no siempre se ve en los documentos: historias, sueños y convicciones.
Durante la presentación se escuchó la voz de una madrina que habló con certeza: la ciencia hace la diferencia. Lo expresó al ver a niñas y niños de los Clubes de Ciencias descubrir que pueden crear, cuestionar y resolver. Y al comprender que el acceso al conocimiento puede cambiar trayectorias de vida cuando es integral, sostenido y democrático.
También estuvieron las voces de la Junta Directiva del Congreso de la República, unidas a la de muchos legisladores ponentes de la iniciativa, que reconocieron en su discurso el impacto de los Clubes de Ciencias. Y ya los visualizan como una nueva ruta para crear oportunidades y potenciar el desarrollo comunitario.
Pero, sobre todo, destacó la presencia de niñas y jóvenes que hoy sueñan con seguir participando en un club, verlo consolidarse y crecer. Ellas y ellos empiezan a imaginarse como científicas, ingenieros, astronautas o
programadores.
La iniciativa 6764 busca institucionalizar el Programa Nacional de Clubes de Ciencias, impulsado por la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt). Y en el fondo propone algo más grande: convertir estos esfuerzos en una política sostenida, que trascienda gobiernos y se mantenga como una apuesta de país.
A quienes ya han dado su respaldo firmando esta iniciativa: ¡gracias! Su compromiso demuestra que es posible construir acuerdos cuando el objetivo es noble: llevar la ciencia a aquellos rincones del país donde no ha llegado.
Y a quienes aún no se han sumado, este es el momento, para que más diputadas y diputados respalden esta propuesta y que al momento de su aprobación sea una ley construida y apoyada por todos y todas, con visión de futuro y sentido de país.
Porque cuando la ciencia llega a tiempo cambia trayectorias, transforma. Abre puertas. Despierta vocaciones y confirma algo esencial: el talento está, solo necesita oportunidades.











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