La ingratitud de los linchamientos mediáticos

Anuestra ciencia y paciencia se va introduciendo entre nosotros un sistema de Justicia paralelo por medio del cual todo ser humano, sin posibilidad de defensa alguna –sin necesidad de que sea citado, oído y vencido en juicio– puede ser condenado y castigado con una de las sanciones más severas, la del público repudio.

Cuando se enjuicia a un ser humano es tan importante para este –o más importante, incluso– ganar no sólo la batalla legal sino, también, la que preserve su imagen: De poco sirve la inocencia demostrada en juicio si la opinión pública condena: El agua derramada que ya no se recoge.

Existiendo este sistema de justicia paralelo, el de los linchamientos mediáticos, vale la pena preguntarse si tiene derecho la persona de defenderse ante los mismos o si se debe limitar a defenderse en tribunales.

¿Cómo puede el ser humano defenderse de una conferencia de prensa que mal exhibe ante todos? ¿Será acaso indebido exigir que de igual forma que extrajudicialmente se le acusa se le permita extrajudicialmente defenderse?

¿Por qué no incluso permitírselo, con el mismo micrófono? Si en conferencia de prensa la acusación ¿Por qué no en conferencia de prensa la defensa?

¿Se quiere una administración de Justicia sería? Y, si es así ¿Porque la convierten los acusadores en un peligroso y malsano circo que desdice sus propósitos?

Si extrajudicialmente acusan y condenan ¿Por qué no permiten que –en igualdad de condiciones– se produzca la defensa?

¿Es el litigio mediático la capacidad que –internacionalmente– se nos viene a transmitir? ¡Por favor!

¿Dónde se encuentra el Procurador de los Derechos Humanos para defender al ser humano de la condena extrajudicial y del linchamiento periodístico? ¿Puede ser alguien tan pendejo como para creer que las conferencias de prensa no influyen en los jueces? ¿Puede ser alguien tan pendejo como para no darse cuenta de que la acusación se pone en ventaja y que con el escándalo destruye, la presunción de inocencia? ¡Cuidado del juez que se separe de la acusación mediática, expuesto –y bien lo sabe– a andanadas semejantes en su contra!

Suman los acusadores a las conferencia de prensa otras chuladas semejantes ¡Luz, cámara, acción! en tanto que descuidan de su parte- si lo hicieron algún día – las actuaciones judiciales.

Ya comenté en artículo aparecido en El Periódico que los defensores del Ex Presidente Pérez Molina me enviaron copia de la acusación que, finalmente, se le había formulado habiendo sido mi único comentario que era tan mala que sin necesidad de observación alguna constituía, por sí misma, la mejor de las defensas,

Quien te quiere, te aporrea y, así, una vez más, debo señalar a la acusación penal, al Ministerio Público-CICIG, que es improcedente el uso mediático que se hace de la misma y que –alejada del show– debe concentrarse en sus funciones –probar en juicio– que, de no ser así, todas las grandes expectativas podrían llegarse a convertir en superlativas frustraciones. ¡Si no quiere compartirse el micrófono, no se haga uso del micrófono! Litíguese en tribunales –donde corresponde– si lo que se quiere es que se litigue en tribunales. Amén

Acisclo Valladares Molina