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La guitarra que canta, de Jorge Emilio López

La disciplina y la práctica lo guían a su futuro como instrumentista profesional

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A sus 10 años, Jorge Emilio López Molina ya tiene claro que la música no es solo un pasatiempo, sino un proyecto de vida. Estudiante del Conservatorio Nacional de Música Germán Alcántara, entre recubrimientos de asbesto para aislar el sonido y los prodigiosos murales de Efraín Recinos, el pequeño se especializa en guitarra clásica y combina su formación con un sistema de estudios en casa que le permite dedicar varias horas diarias a la práctica instrumental y al aprendizaje teórico.

Su acercamiento a la música comenzó a los 6 años, cuando pidió como regalo un ukulele. Ese primer interés marcó el inicio de un proceso de formación que empezó en una academia privada y con clases virtuales durante la pandemia.

Sin embargo, pronto descubrió que la guitarra le resultaba más interesante y retadora. Con el paso del tiempo y tras notar que avanzaba con rapidez, decidió dar el siguiente paso e ingresar en el Conservatorio Nacional.

Mayor formación
El cambio fue clave en su desarrollo. Según cuenta, la formación presencial le permitió corregir errores técnicos que no siempre se detectan en clases en línea. En la actualidad lleva dos años en esa casa de estudios musicales y recibe cursos de guitarra, solfeo y coro, además de estudiar un segundo instrumento.

Inició con fagot, una elección poco común para su edad, pero motivado por ser “un instrumento raro, casi no había gente estudiándolo y era una oportunidad para darlo a conocer porque es buen instrumento”, explicó.

No obstante, tuvo que dejarlo luego de quedarse sin su maestra, por lo que se cambió a clarinete, ya que le atraen los instrumentos de viento.

Su repertorio se inclina hacia la música clásica; en especial obras de Mauro Giuliani, compositor y guitarrista italiano. Le atrae el carácter pedagógico de sus piezas, ya que “son prácticas” y le han ayudado a trabajar aspectos específicos como las posiciones o la importancia de las líneas de bajo.

Más allá del estudio técnico, Jorge Emilio afirmó que tocar guitarra le resulta natural y disfrutable, y que encuentra en la música una fuente constante de inspiración.

Presentaciones y futuro
Pese a su corta edad, ya ha participado en actividades musicales como colectivas de guitarras, recitales y colaboraciones. Espera continuar actuando en conciertos y fortalecer su experiencia.

Su rutina diaria está marcada por la disciplina. Estudia en casa por la mañana, ello le permite organizar su tiempo y dedicar las tardes a su formación musical. Considera que la constancia, como practicar y llegar con las lecciones preparadas, es la base para avanzar en un instrumento.

Además, dedica por lo menos dos horas diarias a la guitarra, pero pueden ser menos cuando los estudios lo requieren. Al soñar con el futuro, se proyecta como músico profesional.

Se esfuerza por obtener una beca en el extranjero, en particular para Francia o Alemania, y formar parte de una agrupación o sinfónica. Para el menor, la música no solo es arte, sino que también método, orden y compromiso, valores que ya forman parte de su vida diaria.

Si desea escuchar algunas de las interpretaciones de López, puede escanear este QR


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