Olvídense de los streamings y las consolas digitales. Hay un lugar en Guatemala donde la música suena sin necesidad de un ser humano a la vista. Es el Museo de los Músicos Invisibles, una colección única que, tras su paso por la zona 1, ahora reside en un santuario privado, resguardado por su apasionado fundador, Germán Rodríguez. Nos demostró cómo cada aparato cobra vida, al girar manivelas, activar mecanismos, dejar que el aire y el engranaje hagan lo suyo.


El museo fue inaugurado en 2009 y se distingue por ser el primero de su tipo en toda Centroamérica. Conserva un conjunto de organillos, pianolas, victrolas y otros instrumentos históricos mecánicos.
Los instrumentos musicales mecánicos hoy descansan en un salón amplio, como si esperaran el momento justo para volver a sonar o que el público los admire. Organillos, fonógrafos, pianolas, celestinas y orquestones se alinean como testigos de una época donde la música no se descargaba, se giraba con manija y se leía en papel perforado. Si desea apoyar o conocer más, comuníquese al teléfono 5536-6955.












Deja un comentario