La Fiorentina se olvidó definitivamente del susto que vivió el pasado 1 de diciembre cuando Edoardo Bove tuvo que abandonar el campo en ambulancia al desplomarse sobre el césped, con un contundente y convincente triunfo (3-0) sobre el Inter de Milán en la reanudación del encuentro, que permitió al conjunto viola escalar hasta la cuarta posición.
Dos meses después del colapso que sufrió sobre el césped del Artemio Franchi, el centrocampista de la Fiorentina sigue sin poder jugar ante la imposibilidad de disputar los encuentros de la Serie A con el desfibrilador subcutáneo extraíble que se le colocó después de su colapso.
Pero ni así se le borró la sonrisa del rostro a Bove, quien vivió desde el banquillo un encuentro en el que el conjunto viola, pese a sus numerosas bajas, puso en más apuros de los previstos a un Inter que viajaba a Florencia en busca de tres puntos que le permitieran igualar al Nápoles al frente de la tabla.














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