Inicio La fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa (II)

La fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa (II)

300

Javier de Navascués
Catedrático de Literatura Hispanoamericana
Facultad de Filosofía y Letras

Vargas Llosa, con mano maestra, empieza a bordar el protagonismo de un personaje en apariencia secundario, que se revela como un auténtico hombre de estado. Muchas cosas se han dicho de La fiesta del chivo. Pero tal vez el mayor acierto de Vargas Llosa en una de sus novelas más completas, si no la mejor, sea la creación de Balaguer, un individuo misterioso, hermético, al que todos menosprecian por su carácter tranquilo, pero acaban respetando por su inteligencia para manipular a unos y otros sin que nadie le ponga la mano encima.

Sus intenciones son nobles o, al menos, es lo que el lector quiere creer. Es un individuo tan reservado que hasta los mismos lectores de la novela se preguntan qué es realmente lo que le mueve. Pero no cabe dudar de su valentía ni de su serenidad en las situaciones más difíciles. Tampoco Balaguer olvida el pragmatismo que imponen las circunstancias: tiene que ignorar las atrocidades que los sicarios de Trujillo cometen a sus espaldas mientras él va hablando con unos y otros para destruir desde dentro el régimen dictatorial.

Sus intenciones son nobles o, al menos, es lo que el lector quiere creer. Es un individuo tan reservado que hasta los mismos lectores de la novela se preguntan qué es realmente lo que le mueve. Pero no cabe dudar de su valentía ni de su serenidad en las situaciones más difíciles.

Solo al final, cuando consiga eliminar pacíficamente a todos sus rivales, llegará a condecorar a los supervivientes de la represión. Con prudencia (porque es consciente de su debilidad inicial), Balaguer va desmantelando el aparato represivo creado por Trujillo, recompone las relaciones con la Iglesia católica, se acerca a Estados Unidos y se termina ganando a la opinión pública.

Su idea, como repite una y otra vez cuando es dueño de la situación, es llevar al país a la democracia. Aunque la realidad histórica fue algo más compleja, la novela deja con un final “feliz” al presidente Balaguer, iluminado por los flashes de la prensa internacional.

He aquí, pues, la lección con que concluye el devenir peligroso de un político civilizado en un medio hostil. Solo gracias a la firmeza unida a la prudencia, y (cómo no) a una pizca de buena suerte, ese héroe gris que es Joaquín Balaguer consigue vencer a sus enemigos.

CATEGORÍAS

ARTES8647
CRITERIOS3222
DEPARTAMENTALES1879
DEPORTES14778
ECONÓMICAS5608
EDITORIAL788
EN EL PAÍS31752
MULTIMEDIA990
MUNDO8289
PORTADA4512

Artículos relacionados

DEPORTES

Luka Modric, en su quinta participación, lidera la lista de Croacia para el Mundial

Redacción Deportes, 18 may (EFE).- El seleccionador de Croacia, Zlatko Dalic, reveló...

ECONÓMICAS

El petróleo de Texas baja a 103 dólares el barril tras la nueva amenaza de Trump a Irán

Nueva York, 18 may (EFE).- El petróleo intermedio de Texas (WTI, por...

REVISTA VIERNES

Hilos que unen vidas y relatan sentimientos

Puntadas, hilos, un color y luego otro, cambio de patrón y una...

EN EL PAÍSPORTADA

Fiscal anuncia fin de acciones selectivas y liquidación de FECI

A pocas horas de asumir el cargo el fiscal general y jefe del...