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La electricidad en Guatemala (XXVIII)

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Rodrigo Fernández Ordóñez 

Director Presidente Comisión Nacional de Energía Eléctrica [email protected]

Con el objeto de conmemorar los 25 años de vigencia de la Ley General de Electricidad, se invitó a su impulsor, ingeniero Leonel López Rodas, a colaborar con un texto que acompañara una edición especial de dicha ley junto a otros tres textos escritos por los actuales directores de la CNEE Ángel García, Rafael Argueta y quien esto escribe, así como un texto final del expresidente de la Comisión Nacional de Energía, ingeniero Enrique Moller.  

El ingeniero López Rodas contribuyó con un texto titulado: El mercado eléctrico a 25 años de distancia, en el que repasa el proceso de emisión de la Ley General de Electricidad, Decreto No. 93-96 y que en sus palabras culminó un proceso iniciado en 1983 cuando fue director de Fuentes Nuevas y Renovables del entonces recién creado Ministerio de Energía y Minas. Comenta el autor que, apoyado por el ingeniero Alejandro Contreras Bonilla, impulsó iniciativas de ley como la Ley de Geotermia, Ley del Alcohol Carburante, Ley de Fomento al Desarrollo de Fuentes Nuevas y Renovables de Energía, que planteaba desmonopolizar la generación por parte del INDE que “…tenía por objeto incentivar la utilización de los recursos energéticos autóctonos del país y mejorar los niveles de vida y bienestar de la población guatemalteca, sobre todo a nivel rural…”.

En 1990 se hablaba de reformar al subsector eléctrico.

Según López Rodas, en 1990 se hablaba de reformar al subsector eléctrico y para 1994 ya circulaban iniciativas que proponían la desmonopolización del INDE. El Decreto 59-92 creó una Comisión Multisectorial, “…la cual recomendó la creación de una nueva ley para el Instituto Nacional de Electrificación (INDE), debido a que la electricidad se tornaba y consideraba un tema de importancia nacional, pues se aprobaban nuevas tarifas o se discutía el subsidio que anualmente el Ministerio de Finanzas trasladaba al INDE (500 millones de quetzales aproximadamente). Cabe recordar que en 1990 el presupuesto general de la nación era de veinticinco mil millones de quetzales, del cual el 63.7 por ciento se destinaba a funcionamiento, el 15.1 por ciento a inversión y el 21.1 por ciento al servicio de la deuda…”.

El 18 de octubre de 1994 se presentó la iniciativa de ley al Pleno del Congreso de la República, quien fijó un plazo de 30 días a la Comisión de Energía y Minas para emitir dictamen sobre el proyecto. Indica el autor invitado: “…en 1994 fui electo Diputado al Congreso de la República de Guatemala por el Partido de Avanzada Nacional (PAN), oportunidad que aproveché para presentar a consideración del Honorable Pleno del Congreso de la República, la iniciativa que daba lugar a suprimir el monopolio estatal y que a partir de ese momento, todo particular que deseara invertir en proyectos de electricidad se regulara únicamente por las leyes aplicables al libre comercio y no depender de las autorizaciones del INDE para llevar a cabo las inversiones que promovieran el desarrollo sostenible del país. Asimismo, lograr que el INDE se convirtiera en una empresa competitiva como una más en el mercado eléctrico, con un marco de certeza jurídica, reglas transparentes y claras, autonomía financiera y administrativa…”. El Congreso de la República aprobó la iniciativa el 18 de noviembre de 1994 y el 7 de diciembre aprobó la Ley de Desmonopolización del INDE, ley considerada de medida histórica ya que “…a partir de ese momento el monopolio quedaría en el pasado y daría paso al uso de las fuentes hidrológicas…”. En tanto se tomaban las medidas legales para solucionar la crisis energética en que se encontraba Guatemala, otras medidas de carácter urgente y temporal permitieron que el país desarrollara el entramado legal necesario de forma seria y bien meditada, alejados de una coyuntura que podría haber urgido la toma de decisiones que fueran nocivas para el desarrollo económico del país.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Breakdance, una forma de expresión de la juventud

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Deenis Recinos

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La cultura hip hop ha sido utilizada en todos los países para la promoción de los derechos, la prevención de la violencia, la convivencia pacífica y la recuperación de espacios por parte de la juventud; asimismo, ha contribuido a que la juventud se exprese, desarrolle sus capacidades, mejore su salud mental, aumente su autoestima y tenga un mejor uso de su tiempo libre. El hip hop está conformado por cuatro elementos: el DJ, el grafiti, el mc y el breakdance, los cuales surgen en Estados Unidos a finales de los años sesenta, como una respuesta pacífica a la guerra armada entre pandillas y convirtiéndose en una importante expresión de las juventudes, con la filosofía de la paz, el amor y la diversión. 

Pese al gran potencial del breakdance, por ser un “baile callejero”, en Guatemala sigue siendo estigmatizado y relacionado con el vandalismo o las drogas, lo que dificulta su desarrollo y su reconocimiento; sin embargo, este concepto ha ido cambiando, luego de que en muchos países ha sido considerado como un deporte federado, por la dificultad que tiene practicarlo, ya que además de la agilidad física, se debe tener conocimiento y disciplina. En 2018, el Comité Olímpico Internacional (COI) aprobó que el breakdance debute en los Juegos Olímpicos de París 2024; esto, como un reconocimiento a las nuevas formas de expresión en la juventud.

El breakdance es una herramienta de transformación social y de libertad de expresión para las juventudes.

Diversas instituciones de gobierno en Guatemala, entre ellas el Viceministerio de Deportes y Recreación, el Viceministerio de Prevención y el Consejo Nacional de la Juventud (Conjuve) han reconocido la importancia y el impacto del breakdance en la juventud y han apoyado diversas iniciativas para incentivar a las y los jóvenes a seguir practicando este deporte, además de promover a través de este la prevención de la violencia y la cultura de paz. En Guatemala existen diversos grupos de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, hombres y mujeres, que practican este deporte con la aspiración de poder dedicarse a tiempo completo y seguir representando al país en varias competencias a nivel mundial. Actualmente, una delegación representa a Guatemala en París, Francia, con miras a las próximas olimpiadas. ¡Muchos éxitos a ellos y ellas! 

Colaborador DCA
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Y se hizo la Voz

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Frank Gálvez 

Locutor y periodista [email protected]

Corría 1978 cuando el presidente de esa época, Fernando Romeo Lucas García, promulga el Decreto 80-78, el cual instituye el 7 de diciembre como el Día del Locutor Nacional, una profesión primordial en la historia de la patria. El habla es una herramienta de todos los días, pero dominar adecuadamente la comunicación es una tarea harto complicada. El locutor tiene la responsabilidad de transmitir ideas y mensajes de forma clara, mientras educa y entretiene. No hay algún sistema estructurante que pueda definir la receta del locutor ideal: Solo mucho empeño y esfuerzo pueden hacer de un presentador lo que es.

Algunos olvidan que la formación no se termina al recibir un exánime pergamino y que la experiencia constante en el trabajo de campo es lo que forma la virtud de la profesión. Otros creen que tomando un patrón auditivo y repitiéndolo acérrimamente podrán dominar el micrófono, cuando en realidad este se obtiene gracias a la dedicación y práctica que pongamos en hallar un estilo propio que nos defina.

”La voz humana es el órgano del alma.“ (Henry Wadsworth Longfellow)

Tengo el privilegio de pertenecer a una dinastía de locutores profesionales, donde la abnegación, el ejemplo y la disciplina han sido patentes; y, al mismo tiempo, contar entre mis maestros a aquellos que laboraron conmigo desde temprana edad. Valiosas lecciones altruistas provenientes de las cuerdas vocales de Marco Tulio de la Roca, Roberto Paz Loreto, Romeo Asturias y Quevedo, Víctor Molina, Adolfo Méndez Zepeda, Carlos Azurdia, Herbert Meneses, Ana Judith de Castellanos y muchos más que, aunque ahora están en el firmamento, sus lecciones y amor a la comunicación permanece vivo en los corazones de todos los que honramos su legado. También hay que reconocer a Radio Nacional TGW, que es, ha sido y será el hogar de todos aquellos que desean profesionalizarse en el intrépido mundo de la locución. Desde la Cabina de Cristal Martha Bolaños de Prado, hasta su pasillo donde por justo homenaje se coronan las efigies de aquellas personas que han hecho de la radiodifusión lo que es ahora, se puede sentir el amor y sacrificio que este oficio requiere. Cabe asimismo destacar a la Cámara de Locutores Profesionales de Guatemala (CLPG), que este año conmemora su trigésimo séptimo aniversario, luchando por enaltecer el trabajo y esfuerzo de los profesionales de la voz. A todos ellos y a los que por espacio escapan a estas líneas, mis más sinceras felicitaciones: que nuestras voces construyan un mejor medio. ¡Feliz día del locutor, queridos colegas!

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La abolición del Temple (1312) (I)

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Julia Pavón 

Catedrática de Historia Medieval e investigadora del Instituto Cultura y Sociedad, Universidad de Navarra

En este mundo globalizado es difícil encontrar un lugar idóneo para hablar de Historia y no contar “historias” de la Historia. De una forma y otra, los nuevos instrumentos de comunicación que remedan el traje de la divulgación social y del entretenimiento que “han venido para quedarse” dificultan la construcción de un andamiaje fundamental del conocimiento histórico: ¿dónde queda el verdadero acervo del pasado?, ¿con qué criterios debemos asomarnos a hechos pretéritos?, ¿qué es eso de la “Historia”? Sino, lancemos una mirada a lo que se conoce en relación al episodio vivido por la orden del Temple a comienzos del siglo XIV.

Lejos de cualquier juicio de valor inicial, la historia de esta institución sigue siendo a día de hoy una de las grandes desconocidas entre el gran público, al estar contaminada de todo tipo de errores interpretativos que campan a sus anchas en el imaginario popular. Qué duda cabe de que los ingredientes de su abolición, el 22 de marzo de 1312, orquestada como un movimiento de pinza entre el monarca francés Felipe IV el Hermoso (1285-1314) y un manipulado papa Clemente V (1305-1314), han alcanzado el mediático protagonismo de lo que podría ser una exitosa serie de Netflix o una laureada novela de éxito: riquezas, poder, procesos inquisitoriales, hogueras, corrupción y juicio político. Con ello, podría afirmarse que la ficción ha operado un sorpasso a la realidad, ya que mientras descienden notablemente los números de los estudiantes que optan por graduarse en Historia, aumentan los que aspiran a elaborar blogs históricos o novelas divulgativas y producir o trabajar en series de ficción histórica. Una muestra, la abundancia de material tergiversado que circula sobre los templarios en las redes.

El papa Clemente V apenas pudo maniobrar conforme a los cánones eclesiásticos

La muerte del maestre del maestre de la orden del Temple, Jacques de Molay y de Geoffroi de Charney, preceptor en Normandía, en la hoguera el 18 de marzo de 1314, tras un tormentoso proceso inquisitorial de interrogatorios marcados por la sospecha criminal de sodomía, práctica de ritos heterodoxos, adoración satánica y corrupción económica, supusieron el fin de una etapa dorada de una institución que escribió una de las más interesantes páginas de consecuciones de la historia europeo-occidental. De nada le sirvieron, entonces, su activa participación en las cruzadas protegiendo los icónicos Santos Lugares o desplegando una conexión de personas y bienes entre la Cristiandad Latina y el Próximo Oriente como no se conocía desde los tiempos de mayor esplendor del Imperio Romano.

A partir de 1305 la orden venía siendo puesta en evidencia en el entorno papal y en la corte francesa, acusaciones que desembocaron en un rápido y duro proceso de persecución con confesiones ilegales obtenidas bajo tortura, cuyos jalones más importantes se documentan el 13 de octubre de 1307, con el arresto de los templarios en todo el reino de Francia, y el 22 de diciembre de ese mismo año, con la publicación de la bula Pastoralis Praeeminentae, que ratificaba el encarcelamiento y ponía sus bienes bajo el nombre de la Iglesia. A pesar de que en estas semanas el monarca y el inquisidor general Guillaume de Paris habían actuado contra derecho, la maquinaria propagandística regia para aportar cuantas pruebas falsas fueran necesarias se había activado. 

Ante esta situación, el papa Clemente V apenas pudo maniobrar conforme a los cánones eclesiásticos, ya que la tensión política era creciente. De hecho, la mencionada bula de finales de 1307 y la posterior del Concilio de Vienne Vox in excelso, que disolvía la orden sin condenarla, fechada el 22 de marzo de 1312, evidenciaba una disputa entre la corte capeta y la curia papal por el control del proceso. De nada había servido la suspensión del inquisidor de París en 1308, la proclamación de inocencia de 54 freires templarios que perecieron en la hoguera el 12 de mayo de 1310 o el eco que tuvo la situación gala en los concilios regionales de Alemania, Italia y los reinos hispánicos, que proclamaron la exculpación de los miembros de la orden.

Continuará…

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