En el corazón de la actividad económica guatemalteca, un sector vital sigue creciendo con fuerza: el de bodegas, parques industriales y logísticos. Las cifras lo confirman: el área metropolitana ya supera los cuatro millones de metros cuadrados dedicados a almacenamiento y distribución. Sin embargo, el auge no se limita a la capital. Las ciudades intermedias también ganan protagonismo, con una oferta que supera los 598 mil metros cuadrados y un crecimiento anual del 19 %.
Este dinamismo evidencia que la demanda de espacios industriales no solo se mantiene firme, sino que impulsa el desarrollo logístico hacia nuevas zonas estratégicas. Empresas de diversos sectores reconocen la importancia de contar con infraestructura eficiente para optimizar operaciones, reducir costos y acceder a nuevos mercados. En este contexto, la ubicación estratégica de Guatemala, como puente natural entre el norte y el sur del continente, fortalece su atractivo para la inversión.
Un motor silencioso, pero potente, que merece la atención y apoyo continuo de todos los actores involucrados.
Frente a este escenario, las Zonas de Desarrollo Económico Especial Públicas (Zdeep), autorizadas por Zolic, emergen como actores clave. Con más de cinco millones de metros cuadrados a nivel nacional, ofrecen incentivos fiscales, condiciones logísticas favorables y un entorno propicio para la inversión, dinamizando economías locales y atrayendo a empresas nacionales y extranjeras.
Las primeras Zdeep en operación están ubicadas en Escuintla, con tres en funcionamiento, y dos más en San Marcos, en la frontera con México, y en Zacapa, en el oriente del país. Su papel va más allá de brindar espacio físico: son catalizadores de empleo, transferencia de tecnología y desarrollo de nuevas capacidades en regiones estratégicas. El crecimiento del sector logístico y la consolidación de las Zdeep no solo son buenas noticias en términos de números y estadísticas o atracción de inversiones, representan una oportunidad concreta para impulsar un desarrollo más inclusivo y sostenible en Guatemala. Un motor silencioso, pero potente, que merece la atención y apoyo continuo de todos los actores involucrados.











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