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COLUMNAS

La cortinilla o velum (I)

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Ricardo Fernández Gracia
Director de la Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

Entre los elementos que a lo largo de los siglos han variado de contexto y, por tanto, de uso y función, destaca la cortinilla o velum, que se utilizó en el ceremonial regio, en la presentación al culto de las imágenes sagradas y en las galerías de pinturas de los grandes coleccionistas.

En el culto a las célebres imágenes de la Época Medieval, el velum formaba parte de su escenificación. La acción de velar y desvelar concretaba en aquellos tiempos la dialéctica de su presentación, de acuerdo con la función litúrgica y la fiesta por celebrar.

No obstante, en ciertos ambientes, pervivió su valor y función en el terreno religioso, por entender que la facilidad para ver las imágenes no contribuía precisamente a su mayor veneración y culto.

En el culto a las célebres imágenes de la Época Medieval, el velum formaba parte de su escenificación.

Documentos y libros impresos de los siglos XVI, XVII y XVIII tratan de las cortinas que ocultaban a los venerados íconos, así como de donativos de estas, realizadas en riquísimas telas bordadas.

Si hacemos un pequeño repaso, entre algunas de las monografías marianas de gran proyección y significación, así lo comprobamos.

En algunos casos, los menos, solo se utilizaban para ocultar a quienes cambiaban los mantos de las imágenes, si bien en la mayoría se trataba de auténticos vela. Conocemos por la documentación y las historias de las imágenes marianas y de diferentes santos, como las obras de Faci (1739 y 1750) o Villafañe (1740), el significado de la cortina en su culto.

Los casos de Valvanera, Sagrario de Toledo, Montserrat, el Pilar de Zaragoza o Iziar son bien elocuentes. El padre Roque Alberto Faci, al tratar de las imágenes de Alcañiz, explica la conveniencia de venerar bien ocultas las imágenes “para que se conserve la devoción: esta, si se manosea, pierde su lustre”.

Los velos, en su opinión, ayudaban a que los íconos conservasen su majestad, modestia y afecto puro y sincero. Aporta la noticia del obispo dominico fray Juan López, que argumentaba sobre la pérdida de devoción de un Santo Crucifijo del convento de San Andrés, en Medina del Campo, tras haberle quitado tres cortinas o velos con que solía estar cubierto.

Cita a San Clemente Alejandrino, recordando que la facilidad al descubrir a la Majestad es causa de que no se venere como se debe.

Diferentes datos sobre el uso del velum, poseemos en relación con los grandes santuarios y las principales advocaciones marianas de Navarra.

En el caso de la Virgen del Puy de Estella, aquella escenificación iba un poco más allá que el propio uso del velo, ya que consistía en abrir y cerrar la caja o arca, pieza excepcional que ha llegado a nuestros días, en donde se guardaba el ícono mariano, con una puerta de comienzos del siglo XV, con pinturas de la Anunciación y el apostolado.

El viejo armario fue sustituido por la cortinilla para velarla en el último retablo dieciochesco (1754), en donde la imagen no aparecía ya en la hornacina del mismo, sino en su camarín, convertido en auténtica cámara de maravillas.

El mismo concepto de la Virgen, dentro de un armario o tabernáculo, tuvieron otras imágenes como la de Roncesvalles y la titular de la catedral de Pamplona. La de Roncesvalles se veneró en el retablo mayor, desde su construcción, a partir de 1623. Por un texto del subprior Huarte, sabemos que antes estuvo al lado del antiguo retablo mayor, en la parte del evangelio, en una hornacina que había costado más de 1 mil doscientos ducados, en tiempos del prior don Diego González (1575-1579).

En aquel lugar estuvo “con mayor decencia y veneración que ahora está, porque antes era venerada y adorada por las gentes, yendo un sacerdote con sobrepelliz y estola o algún canónigo con luminaria y se abría la puertecilla con mucha reverencia y la adoraban los que de esta manera la adoraban se despedían con contento y alegría espiritual.

Más como ahora la han remontado y asentado en el retablo nuevo muy alto y nadie la puede alcanzar ni adorar, ni se puede casi divisar, se va perdiendo devoción y aún muchas limosnas”.

Continuará…

Universidad de Navarra
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COLUMNAS

Día Internacional de las Personas con Discapacidad

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Consejo Editorial Conadi

Cada 3 de diciembre, se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, fecha establecida por Naciones Unidas en 1992. Este día se ha convertido en un momento propicio para visibilizar las demandas y necesidades de este importante sector poblacional, que en Guatemala suma más de un millón 600 mil habitantes, históricamente excluido y discriminado de los planes de
desarrollo social.

Durante esta fecha se establecen consignas, se enarbola el símbolo de la discapacidad y se lleva a cabo una serie de actos protocolarios. Para el Conadi, esta es una oportunidad a fin de incidir, promover y generar toma de conciencia para el establecimiento de acciones en beneficio de la población con discapacidad. Sin embargo, estamos conscientes de que los diferentes sectores de la sociedad deben trascender del discurso a acciones concretas que permitan al colectivo ser parte activa de la sociedad.

Aplaudimos los actos que se realizan, pero anhelamos que en el futuro esta conmemoración sea una oportunidad que dé pie a la aprobación de una ley marco de discapacidad armonizada con la convención de la ONU, o sea el inicio de otra encuesta en discapacidad o marque el avance del proceso de certificación de la discapacidad.

Esta fecha debe hacernos reflexionar sobre la situación de las personas con discapacidad.

Esta fecha debe hacernos reflexionar sobre la situación de las personas con discapacidad y promover la temática como prioritaria. Según las proyecciones de organismos internacionales, en 25 años los habitantes del mundo serán mayormente longevos; es decir, que gran parte de la población desarrollará alguna deficiencia por motivos de edad, a esto se suma el aumento de enfermedades crónicas, las secuelas de la siniestralidad y la violencia, que continúan engrosando las estadísticas de la discapacidad.

Asimismo, debe reconocerse que los problemas estructurales, como la pobreza, desnutrición, falta de educación y trabajo, se encuentran entre las principales causas de la discapacidad congénita e impide trascender a un modelo de derechos humanos.

En el marco del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, podemos decir que estos 25 años de vida institucional han sido de avances, conquistas y desafíos, alcanzados a partir de la promoción de los derechos. Conadi, 25 años de promover nuestros derechos, ya es tiempo de vivirlos plenamente.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Alto jornal

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Claudio Rodríguez
Joseluís González profesor y escritor
@dosvecescuento

La poesía del irreemplazable Claudio Rodríguez despierta el vivir agradecido. Otro poeta, con los golpes que le arreó la vida, hubiera escrito lamentaciones jeremiacas. Pero Rodríguez festeja esta gracia de haber venido al mundo.

Los primeros versos que leí de Claudio Rodríguez (1934-1999) se me quedaron (¿pero a quién no?) por dentro, remansándose: “Siempre la claridad viene del cielo;/ es un don: no se halla entre las cosas/ sino muy por encima, y las ocupa/ haciendo de ello vida y labor propias./ Así amanece el día; así la noche/ cierra el gran aposento de sus sombras”.

Pertenecen a Don de la ebriedad, que empezó a escribir a los diecisiete años, andariego a solas por serenas llanuras de Castilla, contemplativo, y apareció en 1954 aunque con pie de imprenta de 1953, justo cuando el poeta acababa de cumplir los veinte y conoce a Clara Miranda, su mujer. El título puede entenderse como la emoción inspirada por un regalo de entusiasmo, de conmoción, de aclamación.

Con ese original libro, o más bien ese espacioso poema, ganó el Premio Adonáis, en medio de su licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid, hoy la Complutense. Gerardo Diego, a quien de adolescente leyó, José Hierro, Luis Felipe Vivanco, José Luis Cano y el catedrático Florentino Pérez Embid compusieron el jurado, en la séptima vez que se concedió.

No figuraba Vicente Aleixandre, que le remitió estas palabras tras aparecer el volumen: “Perdona lo que te voy a decir, pero tú no volverás a escribir más. Tu caso va a ser parecido al de Rimbaud”. Por fortuna, quien iba a ser Nobel de Literatura un cuarto de siglo después se confundió, como lo confirman los siguientes títulos de Claudio Rodríguez.

Escoltado de cerca por Aleixandre, el libro es optimista y en sus líneas resuena esperanza.

Releo Alto jornal, con la voluntad de que usted se adentre por su cuenta en la poesía de este hombre. Este “romance heroico” (versos endecasílabos donde los pares riman en asonante, aquí en á-o) lo incluyó en su segundo poemario, Conjuros (1958), al poco de titularse en Filología Románica. Escoltado de cerca por Aleixandre, el libro es optimista y en sus líneas resuena esperanza. Aquel octubre, Claudio viaja a la Universidad de Nottingham a ejercer de lector: da clases de Lengua y Literatura Españolas, lee, estudia, refina su inglés. El curso siguiente se casa con Clara. En 1960, el matrimonio se traslada a Cambridge, en cuyo campus él enseña. En verano de 1964 volverán a España.

Alto jornal lo forma una sola y larga frase encadenada con la conjunción y, como el lenguaje infantil, que cuando cuenta agolpa cosas y cuando pide lo acumula todo: y…, y…, y… Pero es más que una kilométrica y risueña frase.

Alto jornal, no Jornal alto, recrea (encarna) una revelación. Un trabajador de repente cambia la manera de ver su oficio, y la vida, ahora resplandeciente aunque igual que antes. El instante iluminador. Algunos poetas celebran el mundo. Dan versiones como canciones ajenas. Otros, tal vez los más grandes, nos lo hacen descubrir. Entregan lo que de verdad es una palabra: un acontecimiento. No solamente (perdón por la filigrana) un acaecimiento. En estos versos (por suerte, cabrán otras interpretaciones) lo que ese hombre cobra día a día por su trabajo, el jornal, pura etimología, sea cuanto sea, adquiere una dimensión elevada: el dinero no importa tanto como el destellar que se le manifiesta en su labor, donde se entrelazan tarea y gracia. Sentido.

Conviene entender cabalmente las palabras. El Diccionario de la lengua española recoge la locución verbal de aire coloquial “no caber alguien en el pellejo”. Además de “estar muy gordo” indica “estar muy contento, satisfecho”. Contento como un niño que recibía en los años cincuenta españoles la Primera Comunión, en expectantes ayunas, como el amanecer. La aldaba es el picaporte para llamar en las puertas de antes, un puño o una argolla. La aldaba es alguien. Lo más minúsculo se hace grandioso. Sin perder su tamaño de realidad.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

La reforma previsional propuesta por Boric (I)

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Klaus Schmidt-Hebbel
Profesor Investigador, Centro de Investigación Sociedad y Empresa, Facultad de Economía y Negocios

Cada vez más el mundo está adoptando sistemas previsionales de capitalización individual. Desde 17 países con sistemas privados de pensiones en 1999 se ha pasado a 46 países en 2021. Los activos manejados por los sistemas privados han aumentado desde US $12 billones en 1999 a US $38.5 billones en 2021 (40 por ciento del PIB mundial). Para lograr mejores pensiones, se deben aumentar las contribuciones a los programas privados de capitalización individual, tal como lo ha hecho AMLO, el presidente izquierdista de México.

En Chile, el gobierno de Boric ha propuesto al Congreso una reforma radical, que va en sentido contrario. La propuesta pretende terminar con las AFP; implementar un sistema estatal de reparto (inicialmente desfinanciado) para las siguientes décadas e implementar un sistema estatal de “capitalización colectiva” para el muy largo plazo. La propuesta aumentaría la tasa de cotización previsional en 6 por ciento del sueldo y destinaría estas cotizaciones a una nueva agencia pública monopólica (APA), que tomaría todas las funciones que hoy cumplen las AFP.

La eliminación de las AFP contradice la evidencia de que esta industria es razonablemente eficiente.

La inversión del 10 por ciento, realizada por las AFP, sería manejada por nuevos administradores privados (los IPP) o un nuevo y gigantesco inversionista estatal (IPPA). La parte del nuevo 6 por ciento que se destinaría a “capitalización colectiva con cuentas nocionales” (sin propiedad individual) también iría al monopólico IPPA. Los flujos futuros de 10.5 por ciento serían manejados por el mismo IPPA, por defecto, o por los IPP, solo por opción explícita.

La eliminación de las AFP contradice la evidencia de que esta industria es razonablemente eficiente y aprovecha las economías de escala y de ámbito en el ejercicio de sus funciones. Destruir una industria privada que funciona y reemplazarla por una nueva industria predominantemente estatal y monopolista es muy ineficiente, porque implica gestión estatal con duplicación de costos, con contratación de miles de nuevos funcionarios públicos. Las AFP, en cambio, no cobrarían un peso adicional si administraran el 6 por ciento adicional.

Continuará…

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Gobierno de Guatemala

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