Rodolfo Zelada
Periodista
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Los grupos criminales no cesan en su intento por lograr que sus líderes sean trasladados de Renovación 1 a otros penales. Las autoridades se mantienen firmes y dispuestas a no ceder ante las presiones ejercidas por pandilleros desde distintos ámbitos, entre ellos, los constantes motines en diferentes centros de detención.
Y es que la estrategia gubernamental ha dado buenos resultados. Aislar a los cabecillas de los antisociales ha pegado fuerte. Tan fuerte que, aparte de las tomas de rehenes en distintos reclusorios, las bandas delictivas están planificando atentados contra unidades de la Policía Nacional Civil y del Sistema Penitenciario.
Prueba de ello es la guarida desmantelada la noche del sábado en jurisdicción de Guanagazapa, Escuintla. En el lugar, las fuerzas de seguridad se incautaron de dos granadas de fragmentación, tres pistolas, un fusil M-16, así como cargadores y cartuchos para dichas armas. Además, detuvieron a cinco presuntos pandilleros, quienes supuestamente coordinaban algunas agresiones contra agentes del orden público.
La ciudadanía no critica las acciones de las fuerzas de seguridad en contra de los mareros. Al contrario, en grupos de amigos o reuniones manifiestan su satisfacción con las medidas adoptadas. Esta es la respuesta que esperaban desde mucho tiempo atrás.
Los planes terroristas fueron descubiertos gracias al trabajo de inteligencia realizado por el Centro Antipandillas Transnacional de la PNC, que de inmediato implementó acciones para contener la amenaza.
“Nosotros no negociamos con criminales”, ha sentenciado el ministro del Interior, Francisco Jiménez, desde que empezaron a registrarse las acciones de los reclusos, quienes han visto frustradas sus intenciones gracias al accionar de las fuerzas de seguridad y del Comando Antisecuestros, grupo élite de la PNC, que ha logrado la liberación de los rehenes en todos los casos. Igual lo hicieron ayer en el Centro de Reinserción para jóvenes Las Gaviotas, zona 13
capitalina.
La postura de Jiménez es respaldada por el presidente Bernardo Arévalo, quien, en reiteradas ocasiones ha sostenido que no están dispuestos a negociar con los líderes de las pandillas, cuyas acciones son sinónimo de luto y dolor para miles de familias guatemaltecas.
Y aquí hay otro punto importante para destacar. La ciudadanía no critica las acciones de las fuerzas de seguridad en contra de los mareros. Al contrario, en grupos de amigos o reuniones manifiestan su satisfacción con las medidas adoptadas. Esta es la respuesta que esperaban desde mucho tiempo atrás. Están de acuerdo con que se eliminen los privilegios de los que gozan los privados de libertad.
Es que las condiciones en que se encontraban semanas atrás les permitían seguir delinquiendo desde donde guardaban prisión. Ahora, no. En este momento es preciso fortalecer el trabajo de inteligencia y seguir dándoles donde más les duele, para beneficio y satisfacción de los guatemaltecos.











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