En la edición del Diario de Centro América (DCA) de ayer, expertos en derecho constitucional lanzaron recomendaciones en torno a lo que ellos, en particular, y la población, en general, esperan de los magistrados titulares y suplentes de la nueva Corte de Constitucionalidad (CC), cuyos cargos asumen hoy.
Las sugerencias son puntuales y, en gran medida, se relacionan con la necesidad de retomar la independencia y romper dudas en cuanto a posibles sujeciones con sectores ajenos al interés general. Otra puntuación pasa por erradicar la falsa idea de ser una corte celestial, con potestades
superiores a las que tiene el Congreso de la República reconocidas por la Constitución Política de la República, concerniente a la de legislar.
Sin pretender ser alarmistas ni agoreros, es correcto pensar que los retos de los funcionarios entrantes empiezan inmediatamente, mediante resolución de casos como la anómala reelección de Walter Mazariegos para rector de la Universidad de San Carlos (USAC), proceso que ha causado deshonra a la casa de estudios y estupor social por el cinismo con el que actuó el Consejo Superior Universitario (CSU), al amparo del cooptado sistema de justicia.
Por fortuna, en entrevista con el DCA, Annabella Morfín, quien presidirá la nueva Corte, está consciente del reto y del camino a seguir. De hecho, advierte que intercambiará opiniones con sus colegas con el fin de analizar algunos fallos y revisar los criterios sustentados, “porque en algunos aspectos la Corte ha ampliado mucho sus competencias”.
Los guatemaltecos no esperan ni desean que la nueva CC revierta todo lo actuado por los anteriores magistrados, pero sí algunas revisiones que permitan disipar las múltiples dudas ocasionadas por fallos con aparentes tintes políticos o favorables a funcionarios y empresarios ligados a actos de corrupción.
La posición de Morfín permite pensar en un tribunal más sano, responsable y democrático, sin sesgos ideológicos ni gremiales, ocupada de ejercer justicia y sometida a la ley. A la pregunta sobre el compromiso que asumirá ante la población, la magistrada responde de manera simple, pero profunda: “En primer lugar, transparencia; en segundo, probidad, y muy por encima de esas dos, legalidad”, elementos esenciales para empezar la cita con la historia y sus conciencias. ¡Que así sea!











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