Kevin Imanol Canté Fajardo
Delegado de Conjuve [email protected]
En Guatemala las juventudes continúan enfrentando diversos tipos de discriminación que obstaculizan su desarrollo integral y participación en la vida nacional. Entre las más comunes se encuentra la discriminación por edad, una forma de exclusión que afecta tanto el acceso a oportunidades laborales como la participación política, educativa y social.
Esta problemática, conocida como edadismo, se manifiesta cuando las personas jóvenes son subestimadas o relegadas por su edad, al considerar que carecen de la experiencia, madurez o capacidad suficiente para asumir responsabilidades o cargos de liderazgo. A menudo, esta visión limita sus oportunidades y perpetúa brechas intergeneracionales que impiden aprovechar el talento y las ideas innovadoras de la juventud.
En el ámbito laboral, el edadismo se evidencia cuando a las y los jóvenes se les exige experiencia previa para acceder a su primer empleo, o se les ofrecen condiciones precarias bajo la idea de que “aún están aprendiendo”. En el campo político y comunitario, se observa en la falta de representación juvenil en espacios de decisión y falta de atención a sus opiniones y propuestas. Asimismo, en entornos educativos y familiares persisten estereotipos que desvalorizan la voz de los jóvenes frente a generaciones adultas.
Conjuve reconoce que el edadismo limita el desarrollo del país, al excluir al 34 % de la población.
Conjuve reconoce que esta forma de discriminación no solo vulnera derechos fundamentales, sino que también limita el desarrollo del país, al excluir al 34 % de la población guatemalteca. Es por ello que varias instituciones desarrollan programas orientados a fortalecer las capacidades juveniles en liderazgo, emprendimiento y participación ciudadana, con el fin de reducir las brechas y fomentar entornos inclusivos que reconozcan el valor de todas las edades.
Organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo han reiterado la importancia de erradicar el edadismo, recordando que toda forma de discriminación vulnera el principio de igualdad reconocido en la Constitución Política de la República de Guatemala y en diversos tratados
internacionales.
Por su parte, expertos en sociología y derechos humanos coinciden en que superar esta problemática implica promover un cambio cultural que valore la diversidad generacional, fomente el diálogo entre edades y reconozca que la juventud no es una etapa de improvisación, sino un momento clave para la innovación, la participación y la construcción de una sociedad más justa y solidaria.











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