Víctor Valdivieso
Representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa)
En Guatemala, donde más de 6 millones de personas están entre los 13 y 30 años, hablar de juventud no es hablar del futuro. Es hablar del presente. De quienes ya están soñando, creando y liderando. De quienes transforman sus comunidades con ideas, energía, convicciones y voluntad de cambio.
Este 12 de agosto, Día Internacional de la Juventud, el mundo destaca el rol de las juventudes como agentes de cambio desde lo local hacia lo global. Más allá del reconocimiento simbólico, es fundamental asumir que las juventudes, además de impulsar el desarrollo, son sujetas de derechos. Son ciudadanas y ciudadanos plenos con derecho a decidir, a participar, a expresarse, a ser escuchadas y a vivir con dignidad.
Pero no todas las juventudes parten del mismo punto. Jóvenes indígenas, afrodescendientes, rurales, mujeres y jóvenes con discapacidad enfrentan barreras para continuar con sus estudios, acceder a servicios de salud, a un trabajo o a participar. Reconocer estas desigualdades es clave para construir una agenda para las juventudes que no deje a nadie atrás.
Este es el momento de apostar por las juventudes, con políticas
públicas, inversión real y acciones concretas que garanticen su educación, salud, empleo y
participación.
Esa agenda debe priorizar el acceso a educación secundaria y diversificada de calidad, con enfoques que respondan a la diversidad de juventudes guatemaltecas. También es fundamental fortalecer su acceso a salud integral, con información confiable y servicios accesibles que les permitan tomar decisiones libres e informadas sobre su bienestar.
El país debe además impulsar la inclusión laboral y la productividad juvenil, mediante políticas activas que generen empleos formales, salarios dignos y protección social. Al mismo tiempo, reconocer y redistribuir el trabajo de cuidados no remunerado, promoviendo la corresponsabilidad y los servicios de apoyo que permitan a las mujeres jóvenes alcanzar su autonomía económica.
Este es el momento de apostar por las juventudes, con políticas públicas, inversión real y acciones concretas que garanticen su educación, salud, empleo y participación, para que puedan desplegar todo su potencial.











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