Juan Everardo Chuc Xum
Experto titular Grupo de Trabajo (Dadin) OEA
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Equinoccio en latín significa aequinoctium, de aequus “igual”. En idioma maya k’ich’e quiere decirJunam upam le q’ij (igualdad de luz y oscuridad durante el día) y en el idioma de Cervantes indica alineación del Sol con el ecuador terrestre en donde el día y la noche tienen las mismas horas.
Este fenómeno astronómico ocurre en marzo y septiembre. El equinoccio de marzo acontece el 21, cuando la primavera se inicia en el hemisferio norte. Dicho movimiento propio de la naturaleza propicia para el Altiplano occidental de Guatemala el inicio de fecundación de la Madre Tierra por medio de las y los sembradores del maíz y otros granos para que no haga falta alimento para las hijas e hijos de la pluriculturalidad nacional. De allí que los campos se aprecian limpios y surqueados. Además, se observa la floración de diversos árboles y se disfruta de un clima cálido superior a los 23 grados.
Ojalá los ”políticos“ de Guatemala se asemejen a lo que por orden natural sucede en los equinoccios: igualdad, equilibrio y alineación.
Para las abuelas y los abuelos mayas, la observación de los astros fue fundamental para el conocimiento sobre estaciones meteorológicas y la construcción de los calendarios como el chol q’ij o sagrado de 260 días, chol ab’ o agrícola de 360 días y el calendario de la cuenta larga, entre otros. Los saberes ancestrales mayas sobre astronomía y matemáticas los llevó a edificar en Chichén Itzá el templo de Kukulkán o de la serpiente emplumada para apreciar el equilibrio entre la luz y la oscuridad; asimismo, la silueta de Q’uk’umatz durante los equinoccios en horario aproximado de 3 a 4 p.m.
Se dice que el descenso de la serpiente emplumada simboliza la fertilización de la Madre Tierra para un nuevo ciclo agrícola. Ojalá los “políticos” de Guatemala se asemejen cuanto antes a lo que por orden natural sucede en los equinoccios: igualdad, equilibrio y alineación para superar las desigualdades y los desequilibrios sociales que afectan a la mayoría de los guatemaltecos; particularmente, a los pueblos maya, xinka y garífuna desde tiempos de la Colonia, independencia y en la era democrática.











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