Estados Unidos e Israel bombardearon ayer intensamente Irán, horas antes del vencimiento del ultimátum del presidente estadounidense, Donald Trump, para atacar plantas eléctricas iraníes, si Teherán no desbloquea el estrecho de Ormuz.
La isla Jarg, una sinagoga, el Instituto de Investigación Aeroespacial, puentes, vías ferroviarias un mercado fueron golpeados en esta jornada, y causaron seis muertos y cinco heridos, mientras la república islámica contiene el aliento ante los posibles ataques contra su infraestructura energética.
Estrecho de la discordia
Teherán ha bloqueado desde el comienzo de la guerra a finales de febrero el transito de buques por el estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20 % del petróleo mundial, y solo deja pasar a barcos de países que considera amigos, lo que ha disparado el precio del petróleo, entre otros productos.
Mientras se realizaban negociaciones en para cerrar algún tipo de acuerdo a fin de poner fin al conflicto, fueron atacados puentes ferroviarios en Kashan (centro), Zanjan (noroeste) o Aminabad (norte), según medios iraníes. También fue bombardeada la vía ferroviaria en Karaj (norte) y la autopista Tabriz-Teherán, que estuvo varias horas cerrada. Irán, por su parte, aseguró haber atacado el complejo petroquímico saudí de Jubail, uno de los mayores del mundo, que habría sufrido “graves daños”.
Población Israelí en estado de alerta
El ejército israelí pidió a la población del país permanecer “vigilante, atenta y actuar con responsabilidad” ante la incertidumbre generada por el ultimátum que EE. UU. había dado a Irán.
En el curso de la tarde de ayer la calma comenzó a extenderse, despúes de un anuncio positivo del
presidente Donald Trump.
En las últimas horas del día se comenzó a considerar la posibilidad de levantar el estado de alerta, mientras se llegaba a un acuerdo sobre la situación en el golfo Pérsico.











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