Con una creciente trayectoria frente a cámaras y escenarios, la actriz emergente guatemalteca Isabel Pazos comienza a posicionarse como uno de los nuevos rostros por seguir en el ámbito cinematográfico.
Su recorrido, marcado por estudios en el extranjero, trabajo en cortometrajes, teatro y participaciones en producciones profesionales, refleja una búsqueda artística consciente y una clara intención de aportar también al desarrollo del cine en Guatemala.
Pazos explicó al Diario de Centro América que su primer camino formativo fue la animación en el extranjero, un campo que, aunque distinto de la actuación, comparte bases expresivas importantes. “Muchos animadores interpretan físicamente lo que harán sus personajes. Ahí hay un punto de conexión con la actuación”, comentó.
Esa experiencia le dio una comprensión más amplia del trabajo detrás de cámaras, dirección, luces, arte, estructura de producción y coordinación de equipos. “Me hizo más consciente de todo lo que pasa alrededor en un set”, señaló.
Aunque siempre tuvo interés por las artes, durante un tiempo no visualizaba actuar como una carrera posible. Tras un proceso de reflexión, decidió reorientarse y comenzar a buscar talleres y espacios de preparación actoral en el extranjero, iniciando así su transición profesional.
Impacto nacional
Parte de su formación se desarrolló fuera de Guatemala, donde pudo observar de cerca una industria más establecida. Sin embargo, destaca el valor del cine y a quienes lo producen. Considera que las propuestas guatemaltecas tienden a ser más cercanas y realistas.
“Se sienten más personales y más conectadas con la vida cotidiana. Eso las hace muy interesantes”, dijo y señaló su interés por integrarse a producciones nacionales.
La artista indicó que percibe avances en la presencia de artistas centroamericanos en la industria global y considera que, aunque aún hay camino por recorrer, el reconocimiento ha crecido y abre más oportunidades para intérpretes de la región.
Uno de sus primeros acercamientos a los trabajos de gran escala fue su participación como parte del elenco de fondo en Juror #2, de Clint Eastwood, en la que trabajó durante dos noches en una escena ambientada en un bar. Describió la experiencia como formativa y reveladora, le permitió entender la dinámica de un set profesional y perder el temor.
A futuro
Entre sus próximos proyectos destaca la película Chupacabras, dirigida por Ricardo Batz y filmada en Guatemala, con estreno previsto para octubre. Se trata de un filme de terror y representa, según indica, su primer papel relevante en un largometraje profesional, un paso que considera decisivo en su carrera.
La guatemalteca expresó interés en participar en proyectos con impacto social, en especial desde la comedia. En un contexto que percibe cargado de tensión e incertidumbre, le atrae la idea de crear historias que permitan al público reír y encontrar un respiro emocional.
Ella construye una trayectoria que combina sensibilidad creativa y comprensión del proceso audiovisual, con lo que se perfila como una artista a observar en los años venideros.











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