Juan Everardo Chuc Xum
Experto titular Grupo de Trabajo –DADIN- OEA
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El Gobierno de “rostro maya” del presidente Colom firmó acuerdo de resarcimiento y reparación a las comunidades lingüísticas K’iche’, Ixil y Kaqchikel del pueblo maya por el desplazamiento forzado, desarraigo, despojo de identidad y trauma intergeneracional ocurridas, en las operaciones de tierras arrasadas (1980) del conflicto armado interno. Pero la falta de implementación del acuerdo por parte de los gobiernos dio lugar para que los 269 habitantes de las tres comunidades mayas llevaran el caso al Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el 2021 en atención al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos alegando violación a sus derechos. Por lo que el pasado 8 de mayo de 2025 el Comité declaró a Guatemala de incumplir con sus responsabilidades de resarcimiento y otras medidas de reparación. Ante lo señalado el Comité solicita a Guatemala cumplir con lo pactado en el acuerdo.
Esta declaración internacional del Comité nuevamente evidencia la práctica sistemática y estructural de la discriminación étnica del Estado hacia los pueblos indígenas al incumplir sus compromisos nacionales e internacionales. Véase también el incumplimiento de 26 obligaciones estatales con el Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas de los Acuerdos de Paz firmados hace 29 años.
Esta declaración internacional del Comité nuevamente evidencia la práctica sistemática y estructural de la discriminación étnica del Estado.
De igual manera no se ha cumplido con la aplicación total del Convenio 169 de la OIT particularmente con la consulta con los pueblos indígenas y el derecho al trabajo digno. Asimismo, no se ha cumplido con los compromisos adquiridos con la Declaración de las Naciones Unidas (2007) y la Declaración América de OEA (2016) sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, de las cuales el país es signatario.
El presidente Bernardo Arévalo tiene la oportunidad histórica de honrar los compromisos pendientes con los pueblos indígenas, que la clase politiquera corrupta, impune, intolerante y recalcitrante no quiere cumplir. Una Guatemala unida en la diversidad es posible, sobre la base de una verdadera reconciliación nacional.











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