El objetivo es “que los sospechosos habituales” se queden con la tajada y le arrebaten la salud a los guatemaltecos, resumió el presidente Bernardo Arévalo cuando explicó la férrea oposición del Ministerio Público (MP) y parte del sistema judicial al contrato suscrito con la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops).
En síntesis, la ofensiva para detener que esta oficina de las Naciones Unidas provea al Gobierno pasa por la defensa de intereses particulares que les permite acaparar miles de millones de quetzales anuales y no por el beneficio colectivo. La versión oficial es la siguiente: la red de salud no solo se encuentra con abastecimientos nunca antes vistos, sino que cuenta con equipo de alta tecnología que ha dignificado la atención y aumentado la cobertura.
Un trabajo periodístico del Diario de Centro América, cuya primera entrega se publica hoy en las páginas 4 y 5, constató las nuevas condiciones que priman en hospitales y centros de salud públicos. Por ejemplo: en Escuintla, Tiquisate y Amatitlán, las bodegas reportan fármacos del 85.35 %, 94.29 % y 88.24 %, respectivamente. En el caso de material médico-quirúrgico, dichos nosocomios refirieron almacenamientos del 83 %, 98.71 % y 93.44 %. Además, cada centro ha recibido equipo que les permite atender situaciones médicas que en gobiernos anteriores eran imposibles, dadas las carencias tecnológicas.
Adicionalmente a los abastecimientos, hay otros elementos que fastidian a los proveedores que se han enriquecido con la salud de los connacionales: los precios son sensiblemente más bajos y los suministros responden a requerimiento de los nosocomios y no a los criterios comerciales de las farmacéuticas. En los cambios sociales que se impulsan en el sistema, ayer se conoció que la red sanitaria comenzará a aplicar la vacuna hexavalente, que asegurará el crecimiento sano y el desarrollo
pleno de los infantes.
El fármaco, que será surtido por la Organización Panamericana de la Salud, es la muestra de que el Gobierno no cederá ante intereses espurios, que vanamente procuran frenar beneficios que vinieron para quedarse, aunque moleste y resienta los bolsillos de quienes financian campañas y se convierten en millonarios a costa de encarecer la salud.











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