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COLUMNAS

¡Hoy se cumple un siglo!

El presente de hoy es el pasado de mañana!

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Dr. Jorge Antonio Ortega G.

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Hace un siglo, un grupo de guatemaltecos de diferentes profesiones, pero unidos por un proyecto que se fundamentó en el resguardo de nuestro pasado y como una medida emergente que zanjara las fisuras provocadas por la semana fatídica, dio fin a la administración política de 22 años de Manuel Estrada Cabrera. Hoy se cumple una centuria de la fundación de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala (AGHG). Una institución de prestigio, que da renombre a Guatemala con el cumplimiento de sus principios de fundación como son: el resguardo, protección, investigación y divulgación de nuestro pasado y centroamericano en sus diversas manifestaciones. Cien años de tradición rigurosa con seriedad académica que permite la preservación de la historia y su divulgación en los ámbitos nacionales e internacionales. El conocimiento del pasado es la base para entender el presente y la proyección hacia el futuro; es, por lo tanto, necesario profundizar en su estudio. ¡El presente de hoy es el pasado de mañana! Por ello, la construcción de su estudio e interpretación requiere de la recolección de todas las evidencias y circunstancias que permitan la excelencia académica en la aproximación a la verdad de los hechos históricos. 

Son más de doscientos cincuenta miembros entre numerarios y correspondientes que han dado vida y continuidad a esta corporación académica a lo largo de un siglo de existencia. Constancia de ello se encuentra en los trabajos de investigación publicados en la revista Anales de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala y de la serie  Biblioteca Goathemala que, gracias al apoyo incondicional del Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica (Cirma), se logró su digitalización y se encuentra a disposición en internet en forma gratuita para los interesados en conocer la historia de los guatemaltecos y centroamericanos;  así como de publicaciones especiales y/o personales que acrecientan el prestigio de dicha institución guatemalteca. Para conmemorar este primer centenario de la AGHG en marzo del año en curso se realizó un Congreso Conmemorativo en el Centro de Innovación y Tecnología (CIT) de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), en el cual se presentaron 38 ponencias de historia y temas geográficos en nueve mesas relacionadas con las épocas Prehispánica, Colonial, Republicana, Contemporánea y otros como la inspiración literaria con base en hechos históricos, estudio de los tejidos indígenas de Guatemala, cronología de los períodos mayas de excelente calidad académica por expositores nacionales y extranjeros. 

Dentro de la programación de congreso académico se desarrollaron dos eventos especiales; el primero de ellos lo constituyó el lanzamiento del sello postal del centenario de la AGHG por el Consejo Nacional Filatélico a través de la directora general de Correos y Telégrafos, señora Ada Julieta Guinea Chavarría, quien entregó a la presidenta de la Academia, licenciada Ana María Urruela de Quezada, la gigantografía del arte de la estampilla. El segundo evento fue el concierto de música guatemalteca Tesoros de Nuestra Historia Musical, ejecutado por la orquesta de cámara Millenium, con el cual se clausuró el evento conmemorativo. Para hoy que se cumple el primer centenario de fundación de la Academia de Geografía e Historia, el Arzobispado Metropolitano de Santiago de Guatemala invita a una Eucaristía Solemne presidida por monseñor Gonzalo de Villa y Vásquez, arzobispo de Santiago de Guatemala, a realizarse en la Catedral Metropolitana, a las 16:00 horas. Luego, en el auditorio de la Academia, se realizará el acto oficial de conmemoración con la presentación de la Revista Anales Tomo XCVI (2021), Entrega de reconocimiento a Cirma por su apoyo incondicional, y el homenaje al distinguido académico numerario licenciado Jorge Luján Muñoz, al designar con su nombre la biblioteca especializada de la institución centenaria, finalizando con el tradicional café y champurradas. A los fundadores, a todos los miembros de ayer y de hoy, reitero el reconocimiento por su labor ad honórem por preservar y difundir nuestra historia.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Santiago Top 5

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Pablo Allard Serrano
Facultad de Arquitectura y Arte

Pese a lo mucho que nos quejamos de cómo ha empeorado la seguridad, calidad y costo de la vida en Chile, lo cierto es que la Región Metropolitana de Santiago se encuentra entre las mejores metrópolis para vivir, trabajar e invertir en Latinoamérica. Y esto no lo digo yo, sino que los principales rankings
internacionales.

Aunque suene increíble, hace décadas que Santiago se encuentra disputando los tres primeros lugares en la mayoría de los rankings de ciudades en Latinoamérica, y en los últimos días surgieron tres muy relevantes.

Ciudades más vivibles al 2024, presentado por The Economist, ranqueó 173 ciudades de todo el mundo, las cuales fueron evaluadas en cinco áreas: estabilidad, atención médica, cultura y medio ambiente, educación e infraestructura. Como era de esperarse, las top 5 fueron Viena, Copenhague, Zúrich, Melbourne y Calgary; y las cinco peores, Damasco, Trípoli, Argel, Lagos y Caracas.

Se analizaron 227 ciudades en cinco continentes.

La crisis de acceso a la vivienda es lo que más afectó a ciudades como Sídney, Vancouver o Toronto, que bajaron su ubicación y por otro lado, las ciudades de Europa Occidental y Estados Unidos bajaron o se estancaron, mientras que las de Europa del Este como Varsovia o Budapest suben significativamente.

En el caso de Latinoamérica, Santiago se ubicó en el tercer lugar de las mejores ciudades de América Latina para vivir en 2024, detrás de Buenos Aires y Montevideo, y seguida de San Juan de Puerto Rico y Lima.

Otro ranking reciente es el Informe Costo de Vida 2024 desarrollado por la empresa de recursos humanos Mercer, el cual analiza la evolución de precios en una canasta de más de 200 variables como vivienda, transporte, alimentos, ropa, artículos para el hogar y entretenimiento, de 227 ciudades en cinco
continentes.

En la lista, Santiago se ubicó como la sexta ciudad más cara de Latinoamérica, pero cayó 73 lugares hasta el puesto 160 en la clasificación general, por lo que es más barato vivir en nuestra capital que en Montevideo (42) o Buenos Aires (77), Sao Paulo (124) o Quito (148).

Finalmente, el Institute for Management Development (IMD) y la Organización Mundial de Ciudades Inteligentes y Sostenibles (WeGO) publicaron la semana pasada el Índice anual de ciudades inteligentes. En el reporte, Santiago se queda con el primer puesto a nivel regional, superando a ciudades como Medellín, Buenos Aires y Bogotá. Como podemos ver, siempre es bueno medirse, y muchas veces las comparaciones son odiosas y sin una metodología seria.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Soñar es cosa de muchos (III)

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Paola Bernal Hirata
Revista Nuestro Tiempo

Sabía que necesitaba amigos que le apoyaran en la tarea: “Nosotros funcionamos siempre a través de la amistad. La generosidad de la gente ha sido el motor”. Cuarenta años más tarde, en 2007, ese joven recién llegado se convirtió en el director ejecutivo de la Asociación.

A los ocho meses de empezar a trabajar hubo una crisis importante. El 26 de octubre, las Cortes franquistas retiraron a la Universidad la ayuda que le otorgaba el Estado, a pesar de los esfuerzos de Ángel González y Vicente Mortes, ambos miembros de ADA y también de las Cortes, por evitarlo. Para cubrir ese agujero, en la campaña de 1969 se creó la figura del socio de honor, con una contribución más alta que los socios protectores, y se animó a los padres de los alumnos a que, si podían, colaboraran también en la Asociación.

El resultado de lo obtenido fue de 128 millones de pesetas, lo que no solo igualaba, sino que superaba el importe de la subvención. Alfonso Sánchez-Tabernero considera que el éxito del proyecto de ADA es que “quien ayuda no es un donante, es un amigo, que merece que su afecto a la Universidad sea correspondido”.

Aquellos pioneros eran hombres apasionados por la Universidad cuyo optimismo, fe y valentía los llevó a crear una cultura de la donación.

Crea vínculos estables y profundos que hace que las cifras se traduzcan en personas. La Universidad, que contaba con 873 estudiantes y 92 profesores en 1960, pasó a tener 6 mil 628 estudiantes y 512 docentes a finales de la década. Para 1972, ADA tenía ya 17 mil 230 socios.

Ese año, San Josemaría hizo su penúltima visita a la Universidad. Invistió a tres doctores honoris causa: el jurista francés Paul Ourliac, el médico alemán Erich Letterer y el polifacético Juan de Contreras y López de Ayala, marqués de Lozoya, que fue historiador, crítico de arte, político, literato… y presidente de la Asociación de Amigos de la Universidad de Navarra.

Durante su presidencia, en 1975, se inició un fondo para dar becas de posgrado a investigadores que ya ha concedido 8 mil 500 y sigue activo.

José Luis Gracia se siente agradecido con cuantos le han enseñado sobre la amistad: “Los que han sido mis maestros eran personas chapeau”. Trabajó codo con codo con Eduardo Ortiz de Landázuri, a quien nombraron presidente de la junta directiva en 1978, hasta su muerte en 1985. Gracia colaboró estrechamente con el “doctor Abrázuri,” como le llamaban algunos por su carácter jovial.

De él aprendió a poner a la gente en primer lugar. Con frecuencia, Gracia y don Eduardo viajaban a Madrid en un tren nocturno para estar allí a primera hora y poder exprimir la mañana visitando a tantos miembros de ADA como les era posible.

El doctor Ortiz de Landázuri no podía dejar su bata en casa; cuando algún socio se quejaba de alguna molestia, él llamaba a su colega José Cañadell para programar una revisión en la Clínica. Gracia bromea con que no daba tiempo ni a tomarse un café a media mañana: “Era el hombre que no tenía pereza para nada, quería a la gente con locura”.

A don Eduardo le sucedió otro de los incansables pioneros de la Universidad, don Ismael Sánchez Bella, su primer rector. Bajo su dirección surgió la Agrupación de Graduados en 1992, a ejemplo de las universidades estadounidenses, cuyo objetivo era que los alumnos que habían estudiado en Navarra ayudaran, en la medida de sus posibilidades, a que otros disfrutaran de lo mismo.

Alfonso Sánchez-Tabernero remarca que aquellos pioneros eran hombres apasionados por la Universidad cuyo optimismo, fe y valentía los llevó a crear una cultura de la donación en un país donde no existía: “Creyeron que lo imposible podía ser realidad y lo consiguieron”.

El 25 de septiembre de 1998, la Asociación de Amigos recibió la Medalla de Oro de la Universidad; la única que se ha otorgado a una no persona, que a su vez representa a miles. José Luis Gracia, sentado en primera fila, rodeado de Amigos, recuerda que el rector, José María Bastero, agradeció a los donantes su apoyo a lo largo de casi cuatro décadas.

Colaborador DCA
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COLUMNAS

Seres acuáticos sintientes

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Daniel Loewe
Facultad de Artes Liberales

“Se deberá respetar el estado físico y mental” de los peces, prohibiéndose generarles “estrés y dolor innecesario”. Considerando la recepción transversal, la indicación del diputado chileno Brito a la Ley de Pesca sería absurda: una demanda identitaria, de la izquierda woke, que no responde a las preocupaciones ciudadanas, el tipo de propuestas que destruye la confianza en los políticos, etcétera.

Se puede discrepar que esta Ley sea el lugar apropiado para esta preocupación. Pero el interés normativo subyacente no es absurdo. Los peces son seres sintientes. Quizás, siguiendo la sabiduría popular, usted piensa que no lo son. Error.

La etología como ciencia (y no mero proceder cuasi anecdótico) es reciente, y lo poco que ya sabemos ha destruido mitos, como que los peces no sienten. Y si son sintientes, y sufrir es en principio malo, ¿no es razonable evitarles sufrimiento innecesario?

Hay que esforzarse por sacudir la modorra que embota la inteligencia. Siempre.

Las críticas sofisticadas señalan que decretar la relevancia moral de la sintiencia implicaría abrazar el utilitarismo (sacrificando así a algunos en pos de la maximización de la felicidad) e igualar moralmente humanos y animales. Incorrecto.

Las arquitectónicas morales son más complejas. Usted puede sostener su relevancia moral para imputar un interés en no sufrir de los animales no-humanos, sin por ello reducir el estatus moral a la sintiencia y renunciar a instituciones apreciadas. De hecho, el código napoleónico por excelencia, el francés, ya reconoce que “los animales son seres vivos dotados de sensibilidad”, sin dejar de considerarlos sujetos al régimen de propiedad.

¿Demanda identitaria? Estas se direccionan al reconocimiento de una identidad o bien identitario. Pero acá no se trata de la identidad animalista, sino de dar expresión legal a una evaluación normativa del hecho científicamente establecido de la sintiencia. ¿Izquierda woke? No hay que ser lumbrera para saber que la preocupación por el bienestar animal no es exclusiva de la izquierda.

¿No responde a la preocupación ciudadana? La política no trata solo de lo urgente, sino también de lo importante. ¿Destrucción de la confianza? Lo que destruye la confianza bien fundada en la política (además del autoservicio descarado de los políticos: como eliminar la multa del voto obligatorio) es declarar la propuesta como absurda sin más, ya que, como el peor populismo, ello muestra indiferencia al conocimiento científico (o al sufrimiento).

¿Implica acabar con una industria cuando requerimos crecimiento económico? No. El criterio es sufrimiento innecesario y es parte del debate democrático establecer, en vista a objetivos, necesidades, costes y tecnologías, el umbral del sufrimiento “necesario”.

Un riesgo de pensar en cajas es meter todo lo que no nos gusta o parece extraño en una con una etiqueta que despreciamos. Por eso hay que esforzarse por sacudir la modorra que embota la inteligencia. Siempre.

Colaborador DCA
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