Guatemala y El Salvador pusieron en marcha en los puestos fronterizos La Ermita y Anguiatú operaciones aduaneras y migratorias integradas, que facilitan el comercio bilateral y regional, agilizan los trámites y fortalecen el clima de negocios.
El nuevo modelo forma parte de la fase 1, dado que es el primero de cuatro puntos integrados que se establecerán entre ambos países. De hecho, se prevé que en las próximas semanas dé inicio una prueba piloto con el mismo fin en la frontera Pedro de Alvarado y La Hachadura.
Gabriela García, ministra de Economía guatemalteca, comenta que con la medida echada a andar, la reducción de tiempo en los trámites pasaría “de una hora a 15 minutos, lo que significa más competitividad para nuestras empresas”.
La medida favorece a los transportistas, quienes ya no tendrán que detenerse ni bajar de sus
vehículos, evitando congestión y agilizando los controles migratorios y aduaneros en un solo lugar, en vez de dos, como era antes.
Werner Ovalle, encargado de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), califica como un hito regional el lanzamiento del puesto fronterizo unificado y refiere que se trata de un modelo de frontera inteligente, segura, ágil y al servicio del ciudadano.

“Es un avance trascendental hacia una integración real y efectiva, no solo entre nuestros países, sino para toda Centroamérica”, afirma Ovalle.
Guatemala y Honduras también han puesto en marcha, antes que con El Salvador, una unión aduanera para facilitar el paso de mercancías.
Trascendental
María Luisa Hayem, ministra de Economía salvadoreña, destaca el esfuerzo conjunto para agilizar el tránsito de mercancías, reducir costos y fortalecer la economía regional.
“Damos un paso clave en la integración aduanera y migratoria con Guatemala, un socio comercial estratégico”, expresó Hayem. La nación vecina es, en el istmo, el principal destino de las ventas de productos guatemaltecos que en 2024 superaron los 1 mil 951 millones de dólares. “La agilización del comercio no solo mejora la competitividad, sino que evita incrementos en los precios al consumidor causados por retrasos logísticos”, puntualiza Hayem.

La funcionaria salvadoreña ha indicado que dicho paso permitirá a la nación utilizar los puertos del Atlántico guatemalteco para sus exportaciones, especialmente hacia Estados Unidos, optimizando tiempos y costos.
Francisco Lima, titular de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana, subraya que el proceso ha sido exitoso gracias al compromiso técnico, político y humano de los gobiernos, con pruebas piloto que permitieron detectar y corregir detalles mínimos para alcanzar eficiencia total en la operación fronteriza.

Valoran decisión
Charles Bland, presidente del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras, califica de buena noticia la medida echada a andar por ambas naciones centroamericanas.
“En términos de exportaciones, en el 2024 se exportó a El Salvador 1 mil 951.2 millones de dólares; eso lo convierte en el segundo socio por importancia de Guatemala, dado que eso representa el 13.4 por ciento de las ventas totales” del país, señala Bland.
También resalta que solo en la frontera de La Ermita y Anguiatú transitaron entre ambas naciones 198 millones de dólares (exportaciones más importaciones).
“Esto sin contar el resto del comercio guatemalteco que pasa por esa frontera hacia el resto de Centroamérica, convirtiéndola en uno de los pasos fronterizos más transitados entre los países.

Juan Carlos Zapata, de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala, comenta que la oficialización de la integración de operaciones aduaneras y migratorias representa un avance significativo en la facilitación del comercio y la integración regional.
Zapata refiere que este modelo de Puesto Fronterizo Integrado “agiliza los procesos de internación de mercancías, reduce tiempos de espera, disminuye costos logísticos y mejora la coordinación entre ambas naciones, con beneficios directos para el sector exportador y la competitividad empresarial”.

Luego agrega que “la inversión y modernización de las instalaciones, junto con la homologación de horarios y el control migratorio único, reflejan un compromiso conjunto para mejorar la seguridad, eficiencia y transparencia en la frontera”.











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