Ni imposiciones ni sojuzgamientos. Ni victoriosos ni derrotados. La relación bilateral entre Guatemala y Estados Unidos se consolida sobre el respeto mutuo y la dignidad de los pueblos. Ambos gobiernos han dado muestra de una voluntad política a toda prueba, que trasciende las palabras y se convierte en hechos irrefutables. Acciones a la vista de todos, incluso de quienes mantienen una postura reacia y crítica.
La creación de la Fuerza de Tarea de control Territorial y Fronteriza, que comenzó operaciones ayer, evidencia la capacidad del país de combatir el crimen transnacional. De frenar el tráfico de personas y el comercio de estupefacientes, dos de los delitos más despreciables que atormentan a la humanidad.
Además, es la reacción del Ejecutivo al apoyo manifiesto de la máxima potencia del mundo. La manera más clara y cristalina de honrar la palabra empeñada y responder a los acuerdos pactados al más alto nivel. En un ambiente de absoluta confianza y honestidad.
En los últimos días, Guatemala también ha evidenciado que tiene las condiciones para recibir mayores flujos de migrantes. Que las circunstancias están dadas, aunque, por fortuna, no se reportan incrementos preocupantes. Inmanejables.
En esta revisión de voluntades hay que tomar en cuenta la respuesta de la administración del presidente Donald Trump, que 15 días después de la visita del secretario de Estado, Marco Rubio, envió una comitiva que convertirá a Puerto Quetzal en uno de los motores de desarrollo económico y social, que generará empleos y ayudará a reducir la migración irregular de connacionales.
En breve, una comitiva integrada por representantes del Ejecutivo y empresarios locales viajará a Estados Unidos en busca de oportunidades para atraer inversión. Van por negocios. A conseguir capitales que generen trabajos estables y dignos. Oportunidades y crecimientos personales y familiares.
Esto es lo que se espera de una relación bilateral. Del apoyo de naciones amigas, respetuosas, que piensan en los pueblos y desprecian la corrupción e impunidad, como lo manifestó Rubio. Como lo resintieron los improbos. Los abandonados y parias.











Deja un comentario