Un triplete de Kylian Mbappé, desatado en una noche europea soñada de blanco, hizo añicos al Manchester City más endeble de la era Guardiola, superado en todas las facetas por el Real Madrid, que extendió la ventaja del Etihad con un partido
brillante en el Bernabéu.
Revitalizado en el duelo de mayor exigencia, la que perfectamente podía haber sido la final, despertó la verdadera imagen dominante del Real Madrid en la Liga de Campeones. Ante una caricatura de Manchester City que suma un nuevo capítulo de desprestigio al peor curso de Pep Guardiola. El descrédito de caer antes de octavos lo esquivó con clara superioridad Carlo Ancelotti, que siempre aseguró las semifinales. Tardó apenas cuatro minutos. En un balón de uno de los jugadores que más han crecido en la eliminatoria, Raúl Asencio, en largo, preciso, a la espalda de los centrales que fueron un flan ante Mbappé. Midió mal Rubén Dias y precisó bien Kylian. De primera, picando el balón a la salida desesperada de Ederson. Cualquier plan de Guardiola saltaba por los aires.
El papelón de asumir el marcaje de Vini en un City sin lateral derecho tras la espantada de Walker recayó en Khusanov. Desbordado. Superado siempre en carrera, indeciso en el juego aéreo y en la acción del segundo tanto merengue. A los 33 minutos.
La conexión de Jude con Vinicius, la indecisión de salir al corte de Khusanov la aprovechó Rodrygo para asistir a Mbappé. Recorte de diestra y zurdazo potente.
Hasta el tanto postrero de Nico, luego de una falta al larguero de Marmoush, el City fue superado en todas las facetas sin solución alguna desde el banquillo.











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