
Cuando Juan Carlos Sánchez, mejor conocido en el mundo artístico como Dhiez, visitó la redacción del Diario de Centro América, en donde no pasó inadvertido. Su meticuloso maquillaje, vestimenta colorida y carisma natural llenaron el espacio de energía festiva, porque detrás de esa imagen vibrante se encuentra una carrera de más de 17 años, marcada por el ingenio, la constancia y una formación continua que le ha permitido pulir su arte.
Originario de Cuyotenango, Suchitepéquez, nació el 31 de mayo de 1991, el artista encarna la tradición cultural de la costa sur de Guatemala.
Su personaje lúdico-musical, inspirado en el Carnaval de Mazatenango y en la vibra retro del disco, se ha convertido en un símbolo viviente del espíritu festivo nacional.
Productor, director y creador incansable, ha sabido canalizar su energía en espectáculos que conquistan tanto a niños como a adultos, consolidándose como un referente del entretenimiento familiar.
Baila, canta y produce
Su carrera arrancó en 2008, cuando aún cursaba magisterio. Poco después, encontró en el teatro, junto al grupo Carlos García Vivar, el escenario ideal para desplegar una versatilidad que lo llevó del baile y la interpretación al canto y la producción de espectáculos.
Desde entonces, ha regalado alegría a las familias y mantenido encendida la llama de la tradición artística guatemalteca. Entre los destellos de su trayectoria resalta la imagen del creador escénico elevándose sobre zancos y llevando el nombre de Guatemala al Desfile de la Hispanidad en Nueva York, en 2012 y 2014.
Ese mismo impulso creativo lo condujo, en 2014, a dar vida a Party Dhiez, una productora que tiene una agrupación de estudiantes talentosos que ha sabido absorber valiosas enseñanzas y nutrirse de la experiencia que les comparte.
El entrevistado confesó que alguna vez pensó que el arte no era para todos; sin embargo, comprendió que nadie debe ser limitado a probarlo, aunque la disciplina artística no siempre se dé con facilidad.

Escritor de teatro
Siempre en evolución, escribió y produjo su primera obra teatral Una aventura musical en 2016.
Dos años después incursionó en la música con covers que reforzaron su presencia escénica, y en 2020 presentó el tema de su autoría Pepe sapo, que lo consolidó como creador de propuestas originales.
Su alianza con el productor musical Kevin Ruano, exintegrante de La Academia, ha sido clave para dar forma a su material musical desde 2018.
Con humor recuerda que al inicio no sabía cantar y que el auto-tune fue su aliado, pero lo importante era crear canciones que marcaran un impacto con el público y dieran identidad a su espectáculo.
Ha conquistado escenarios en todo el país, desde las tierras altas de Quetzaltenango y Chimaltenango, pasando por Quiché, Huehuetenango y Escuintla, hasta llegar a Retalhuleu, Jalapa, Jutiapa, Santa Rosa, El Progreso y Chiquimula. También ha llevado sus habilidades a San Marcos, Zacapa, Petén, Izabal, Alta Verapaz y la capital.











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