El misticismo del oriente guatemalteco y la sutil frontera entre la identidad y la alienación se citaron el pasado sábado en la Biblioteca Nacional de Guatemala Luis Cardoza y Aragón. El motivo fue la presentación de la obra La rica y extraña herencia que Pedro dejó en Zacapa, la más reciente del escritor Hugo Leonel Ruano.
En una tarde donde la erudición urbana se entrelazó con la picardía del valle del Motagua, los comentaristas Hugo Gutiérrez y Francisco Márquez desmenuzaron una narrativa que, tras su aparente sencillez, es una punzante disección social.
El relato no es solo una historia de pueblo; es, en palabras de Ruano, un ejercicio de crítica hacia la enajenación cultural.











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