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Revista Viernes

Esparciendo la semilla literaria de Asturias

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“Nuestro Premio Nobel va a ser feliz hasta que su pueblo lo lea”, es una frase que utiliza la Fundación Miguel Ángel Asturias, explica Ernesto Flores, director general de Desarrollo Cultural del Ministerio de Cultura y Deportes (MCD), quien indica cómo fue el procedimiento para traducir dos obras de Asturias al kaqchikel y cómo se están preparando para las ediciones en k’iche’.

Leyendas de Guatemala y El Señor Presidente, “son los dos libros que se trabajaron este 2024 como una reimpresión. También tendremos, primeramente Dios para septiembre, el lanzamiento en k’iche’; hoy sí lo van a leer y en su propio idioma”, comenta Flores, al referirse al deseo del literato.

Al consultarle acerca del proceso en estas reediciones, aclara que el tiempo de trabajo fue de alrededor de tres meses. “Vale decir que se hacen de la manera más pertinente, en el sentido de que incluso se hacen empatar la impresión al español con el formato del idioma propio, para que sea un poco más fácil leerlo; incluso, si uno es autodidacta con los idiomas, y poder llevar esta logística, asimismo la numerología que viene en kaqchikel para poderlos ir trabajando y e ir entendiéndolo”. De igual forma, se realizó un proceso de cambio de portadas en ambas ediciones.

Cecilio Tuyúc Sucúc es un lingüista que trabaja idiomas nacionales y es especialista en kaqchikel, ya que es uno que domina y habla de origen.

“Cada uno de los ejemplares trae un disco donde viene leído en el idioma originario. La idea de la Fundación Miguel Ángel Asturias que dirige Sandino Asturias, aquí en Guatemala, es poder tener libre la entrega de los mismos. No son comercializados ni vendidos, son para la libre distribución”, expresó Flores.

Dos escritos, dos razones

Las obras traducidas fueron elegidas, primero El Señor Presidente, por ser la obra insigne del literato “ya que fue con la que ganó el Premio de Literatura; entonces, era indispensable poderlo presentar, sabiendo que es un libro bastante complejo en su lectura”; este fue
escrito en 1946.

Por su parte, Leyendas de Guatemala, “porque es un texto que nos lleva a conocer el origen de las tradiciones orales de Guatemala, pero que ya Asturias se toma el tiempo para plasmarlas. Cuentos que nos presentan como La Tatuana u otros especiales que cada uno de niños creo que nos erizaba la piel, pero que ahora se nos eriza a la hora de saber quién es el autor de una obra de este estilo”, comparte el director de Desarrollo Cultural.

Letras en k’iche’

Las publicaciones en este idioma se están haciendo con traductores especiales en las que también colabora la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala para dar acompañamiento al proceso. El traductor es Marco Marroquín, en el tema de Leyendas de Guatemala y El Señor Presidente por María Beatriz Par Sapón, describen los encargados.

“Sabemos que Guatemala tiene muchos talentos. Así como Miguel Ángel (Asturias), puede haber muchos más guatemaltecos en muchas disciplinas y materias capaces de hacerlo. Esperamos sembrar esa semilla de maíz donde va a fertilizar y crecer en los corazones y las mentes de jóvenes guatemaltecos, donde vamos a, primeramente Dios, tener nuevos premios Nobel inspirados por uno que surgió hace tanto tiempo”, finaliza.

Katheryn Ibarra Fotógrafo: Mariano Macz
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Su pasión por la ópera dejó huella en el país

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Aída Doninelli nació en Guatemala el 4 de noviembre de 1899, y sus padres fueron Antonio Doninelli y Ángela Pozzi.

Una soprano que debutó como solista en noviembre de 1918, en la base militar de la Zona del Canal de Panamá, ante soldados que habían regresado de Europa. Posteriormente, viajó a Estados Unidos, en donde actuó en la Ópera de Chicago. Trabajó para el Metropolitan Opera House, uno de los teatros de más renombre; esto sucedió en Nueva York, en 1928. Su director era el maestro Rullio Serafín.

En su carrera artística participó en óperas como La Boheme, La Traviata, Rigoletto, Madame Butterfly, Turandot y Carmen, entre otras. Formó parte de las compañías Rosa Ponselle, Lilly Pons y Beniamino Gigli.

Fue una docente en las aulas del Conservatorio Nacional de Música, y una de sus salas lleva su nombre desde 1964.

También, participó como Agregada Cultural de Guatemala en México. Asimismo, fungió como madrina del barítono Luis Felipe Girón May.

Falleció en México, en 1996.


•Con información del Diccionario Histórico Biográfico de Guatemala.

Katheryn Ibarra
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“No hay imposibles”: Alejandra Ramírez

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Fotos: Norvin Mendoza y cortesía de PhotoSportGT

Para Alejandra Ramírez, el mundo de la gimnasia y el porrismo ha sido su vida desde los 8 años. La experiencia y logros que acumuló quiso compartirlos con niñas que tuvieran esos mismos sueños o deseos de su infancia y por eso ahora entrena gimnastas con Síndrome de Down.

En 2013, junto a Gabriela Martínez fundaron el Gimnasio Smart Jump, pues notaron que esta disciplina no contaba con espacios adecuados para desarrollarse. La experiencia de ambas permitió que las menores con deseos de aprender y disfrutar de sus clases llegaran al gimnasio y los logros deportivos comenzaron a colocarse en las vitrinas del local, en las especialidades y niveles que imparten.

La milla extra

Pero la inquietud de sobresalir y dar la milla extra las impulsó a participar en el curso para entrenadores a Olimpiadas Especiales, donde conocieron el programa y se enamoraron de él.

El gusto por esta disciplina propició la propuesta a Yaeko Cifuentes, directora de Olimpiadas Especiales Guatemala, de convertirse en patrocinadores de la Gimnasia Rítmica en 2015.

Formando atletas de alto nivel

En la actualidad, este proyecto tiene 13 atletas que entrenan todos los miércoles, y se les enseñan los pasos que formarán la rutina final. “Entrenar atletas con discapacidad es tan normal como entrenarlos sin discapacidad; se les exige igual, para ellas no hay imposibles; tal vez, la única diferencia es que están más dispuestas y comprometidas. Me encanta entrenar con ellas: me enseñan muchísimo. Son 13 gimnastas que actualmente forman parte de este programa”, indica Martínez. 

Las jóvenes de Smart Jump se han destacado en el ámbito internacional, clasificando a Juegos Latinoamericanos y Juegos Mundiales, entre otros.

En los Juegos Mundiales que se disputaron en Berlín, Alemania, el año pasado, la gimnasia rítmica obtuvo seis medallas: Diana Mendizábal, cuatro (dos de oro, una de plata y una de bronce), y Alejandra Solórzano, dos de plata. Este año, se clasificaron cuatro para los Juegos Latinoamericanos: Diana Mendizábal, Alejandra Solórzano, Sayra Barrios y Luz Lemus. 

Norvin Mendoza
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Asturias y el dictador

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Fotos: Archivo

Al hacer un repaso por la vida y obra del premio Nobel de Literatura 1967, Miguel Ángel Asturias, solo puede concluirse en que todo lo que vivió en la “tierra de Ilom”, desde su niñez hasta consagrarse como uno de los más grandes escritores de Latinoamérica y el mundo, no fue producto de la
casualidad.

Podría pensarse que crecer en medio de una dictadura feroz y despiadada como la de Manuel Estrada Cabrera (22 años en el poder, 1898-1920), limitaría su contacto con las letras o la posibilidad de expresarse, pero al contrario, la figura del presidente de turno resultó ser una inspiración para el joven Asturias. No fue en forma de musa, como ocurre para muchos literatos, sino como una figura política de la que había mucho que decir, a pesar de la policía, los militares, los “orejas” y la represión de entonces.

Estrada Cabrera estuvo presente en la vida del Nobel desde la infancia, lo que lo llevó a conocer una realidad que parecía inexistente más allá de la “Tacita de Plata”. Y es que de todos es conocido que el niño Asturias tuvo que mudarse a Salamá, Baja Verapaz, a la casa de sus abuelos, ya que su padre, Ernesto Asturias, abogado, y la madre, María Rosales, maestra, habían sido separados de sus cargos por considerárseles opositores al régimen dictatorial.

Por ahí de 1905, estudió sus primeras letras y hay quienes aseguran que además comenzó su contacto con la población indígena salamateca, pero además se adentró en la tradición oral a través de su niñera, Lola Reyes, quien se encargó de relatarle historias, mitos y leyendas de sus antepasados.

Durante siete años exploró, por un lado, la miseria que se vivía en la provincia guatemalteca, así como la riqueza cultural, tradicional y espiritual que lo rodeaba, insumos suficientes para comenzar a pensar distinto, pero también para desarrollar esa incesante inquietud por la política y la creación literaria, lo que más adelante se convirtió en lo que hoy conocemos como realismo mágico.

El joven está de vuelta

En 1907, Miguel Ángel regresó a la casa de su abuela materna en la capital, y un año después se suman sus padres, quienes se establecieron en el barrio de La Parroquia Vieja. Durante su adolescencia estudió en un par de colegios católicos. En 1912, inició su bachillerato en el prestigioso Instituto Nacional Central para Varones, cuna estudiantil de muchas celebridades guatemaltecas y foráneas. Ahí fue testigo y partícipe de los primeros levantamientos contra la dictadura de Estrada Cabrera.

Matasanos y güisachín

El joven Miguel Ángel comenzó sus estudios superiores, cursó un año medicina y luego, en 1917, pasó a formar parte de la facultad de Derecho en la entonces Universidad Estrada Cabrera (como se conocía a la actual Universidad de San Carlos de Guatemala), mismo año del devastador terremoto que convirtió la capital guatemalteca en escombros.

La falta de respuesta o indiferencia de Estrada Cabrera detonó, en 1919, a los movimientos populares que involucraron a artesanos, obreros, campesinos, maestros, estudiantes, intelectuales y jóvenes militares en contra del régimen. La historia da fe de que tras cuatro meses de alzadas, campañas cívicas y ocho días de lucha militar (La Semana Trágica), el miércoles 14 de abril de 1920, el Bárbaro de la Palma fue derrocado, poniéndose fin a 22 años de dictadura, la más prolongada de la historia de este país. Asturias y los activos compañeros de aula formaron lo que hoy en día se conoce como “La Generación del 20”, por su participación en dichas jornadas.

En 1921, quien ya era conocido como Moyas, participó en la fundación de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU), por lo que viajó a México como delegado al Primer Congreso Internacional de Estudiantes. Ese mismo año, junto a un grupo de universitarios, entre ellos Alfredo Valle Calvo, José Luis Barcárcel y David Vela, integró la comisión que dio vida al canto de guerra de todo sancarlista hasta el sol de hoy: La Chalana.

El repaso por la niñez y juventud del Nobel de Literatura permite afirmar que la figura del dictador Manuel Estrada Cabrera siempre estuvo presente, de manera paralela, en su proceso creativo, al punto que encarna al personaje principal de una de sus obras cumbre, El señor Presidente.

“…¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre! Como zumbido de oídos persistía el rumor de las campanas a la oración, maldoblestar de la luz en la sombra, de la sombra en la luz. ¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre, sobre la podredumbre!” (Inicio de la novela El señor Presidente, de Miguel Ángel Asturias, premio Nobel de Literatura 1967).

Mario Ramos
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