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Enzo, Un perro travieso que me cambió la vida

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Cómo llegó a la familia y por qué tiene ese nombre?

Andrea Camposeco cuenta que Enzo llegó en un momento en el que no esperaban un perro más en casa; observé que era uno de los más pequeños y por eso me llamó la atención. Investigué la raza y vimos que era uno con demasiada energía, porque se utiliza para trabajo. Lo curioso de su raza, Blue Heeler, es que es una mezcla de pastor ovejero con Dingo (de caza); todos en la familia estábamos felices por tener un nuevo ser.

¿Podría describir la personalidad de su mascota en tres palabras y por qué esas?

Enzo es inteligente, sabe absolutamente todo lo que hace; a pesar que su raza es complicada en obediencia, sí comprende todo. Es amoroso. Se emociona al ver a cada miembro de la familia, y al volver del trabajo siempre nos recibe con emoción inmensa y le encanta dar y recibir cariño; en especial con los niños y quienes se acercan a tocarlo dicen que es Bluey, personaje de una caricatura. Travieso, solo tiene 1 año 7 meses y aún conserva instinto de cachorrito. Le encanta morder las plantas y hace travesuras como juegos.

¿Ha cambiado su vida tener un perro?

Enzo me ha cambiado la vida desde que llegó a casa, lo considero como un hijo perruno y es parte de la motivación diaria; al igual, presiente mi ánimo y es inteligente, él me da demasiado amor y le encanta jugar o molestar y eso ayuda a
distraerme.

¿Cree que Enzo la entiende?

Sí. A pesar de que tiene dificultad auditiva, comprende todo lo que sucede a su alrededor y como todo perro, intuye y también obedece cuando es necesario.

¿Peor travesura?

Una de las que más me marcó fue un día que estaba en el segundo nivel; ahí hay una especie de reja, a lo mejor vio a alguien o algo y se tiró, cayó sobre la grama, mi mamá lo buscó por toda la casa, y no aparecía; mientras pasaba eso, yo estaba en el trabajo con la pena de que se había perdido y pensé en que en cualquier momento se lo podrían haber llevado. Horas después mi madre escuchó ruidos en el portón, y mi otro perro no paraba de ladrar, y bueno, era Enzo intentando entrar a la casa.

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