Comunícate con nosotros al 1590

COLUMNAS

Entorno laboral seguro

Publicado

-

Joseph Dotu

Asociado de inclusión de la juventud,

OCR Guatemala

[email protected]

La cuestión de la seguridad en el trabajo es un tema de salud pública que se presenta a nivel global. Cada año, los accidentes y enfermedades en el trabajo causan la muerte de cerca de 2.9 millones de trabajadores, y 402 millones de personas se quedan con lesiones. Este problema no genera solamente un costo humano, sino también económico, que está estimado en un 4 por ciento del producto interno bruto mundial anual, casi 3 billones de dólares, según informes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Frente a este reto, los Estados adoptaron compromisos internacionales con el fin de proteger la fuerza laboral en el mundo. Entre estos está el Pacto internacional de derechos económicos, sociales y culturales (1966) que en su Artículo 7b estipula que “los Estados Parte en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona al goce de condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias que le aseguren en especial […] la seguridad y la higiene en el trabajo”.

En 2015, al adoptar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, los Estados declararon que este tema seguía siendo una prioridad compartida, al enfocar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 8 en el trabajo decente y las condiciones laborales. En la meta 8 de este ODS, los Estados miembros de la ONU resaltaron la importancia de “un entorno de trabajo seguro y sin riesgos para todos los trabajadores, incluidos los migrantes, en particular las mujeres y las personas con empleos precarios”. Para visibilizar estos temas, en 2003 la OIT declaró el 28 de abril como el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Esta conmemoración sirve para sensibilizar sobre la seguridad en el ámbito profesional e impulsar medidas de prevención de los accidentes en el trabajo, así como las enfermedades relacionadas con las diferentes profesionales.

Sin embargo; actualmente, ningún Estado ha alcanzado condiciones de trabajo seguras y saludable, para toda su fuerza laboral. El camino para mejorar el entorno laboral sigue siendo largo para muchos países, entre ellos, Guatemala. Dentro de la sociedad guatemalteca, las personas jóvenes son muy vulnerables a los riesgos laborales, especialmente las mujeres y los pueblos indígenas. Entre enero y octubre de 2023, 1 mil 096 accidentes laborales fueron registrados en Guatemala, principalmente en los sectores de la agricultura y de la industria, según fuente del Ministerio de Trabajo. En 2022 la tasa de informalidad laboral era de 70.8 por ciento, superando la tasa promedio de Latinoamérica, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Eso implica que las personas no siempre pueden cotizar a la seguridad social y tanto se quedan sin cobertura en caso de accidente. Además, se dificulta el control del cumplimiento de las normas laborales, generando un riesgo para la seguridad. La informalidad afecta particularmente a las personas jóvenes.  El 73.9 por ciento de las personas entre 13 y 30 años, ocupadas y asalariadas, reportaron trabajar sin el respaldo de un contrato, según fuentes oficiales en una encuesta publicada en 2020 por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa). Esta tendencia se agudiza para las personas jóvenes, de pueblos originarios, que tienen tres veces menor probabilidad de trabajar con contrato laboral, que las personas de otros grupos. Las mujeres enfrentan otro reto: el 68.7 por ciento de las jóvenes declaró encontrarse en situación de inactividad, en comparación con únicamente el 29.2 por ciento de los hombres jóvenes. Esta tendencia se explica, entre otros factores, debido a discriminaciones históricas que han sufrido estos grupos. Estos trabajos ayudan a millones de personas a no caer en la pobreza aguda. La fuerza laboral informal se distingue por salir adelante, a pesar de las barreras estructurales a las cuales se enfrenta. Es importante que esta dimensión sea incluida en el diseño de políticas públicas, para no dejar a nadie atrá

Colaborador DCA
Seguir leyendo

COLUMNAS

Las raíces y los higos

Publicado

-

Teo Peñarroja
[email protected]
@TeoPenarroja

En el teatro vi Carta de una desconocida, de Stefan Zweig. La sala está a oscuras, con ese silencio como hacia dentro del terciopelo rojo y, sobre el escenario, la única actriz, en batín, bebe con parsimonia una botella de arsénico.

Su hijo acaba de morir y ella quiere morirse, pero antes necesita escribirle una carta al hombre al que amó desde que se mudó a la puerta de enfrente cuando ella tenía doce años. Le cuenta casi con furia cómo lo espiaba de pequeña, cómo hizo lo indecible para captar su atención cuando su feminidad por fin extendió sus alas, cómo él se arrojó en sus brazos una noche, dos, tres, para luego fingir un viaje y no volver a verla.

Ese cruce de miradas conjura todo el drama de la obra.

La mujer le cuenta que el difunto niño era fruto de una de esas ocasiones. Y le explica cómo, años después, volvieron a encontrarse en una sala de fiestas y se marcharon juntos.

El clímax de la obra viene a la mañana siguiente, cuando él le desliza unos billetes en el bolso. Herida, en su huida se tropieza con el viejo mayordomo. “Vi en su mirada que me reconoció”, grita (casi rebuzna) la actriz sobre las tablas.

Ese cruce de miradas conjura todo el drama de la obra y, si me apuran, de nuestra sociedad líquida. El corazón de la desconocida se desboca no tanto por amor como por otra exigencia feroz: que la reconozcan. Ser alguien. No un rostro más entre los rostros, no. Alguien.

Pienso en ese grito desesperado cada vez que paso por delante del taller de Paulo y me saluda; cuando Lourdes me da, con el pan, los buenos días; cuando Rita me pregunta en el ascensor si nos apañamos en el piso nuevo; cuando Laura le hace carantoñas a mi hija, que le recuerda a su nieto Juan Diego. Esos gestos diminutos, atrozmente humanos, inasequibles a las estadísticas, construyen un barrio, una ciudad, una vida.

Forman parte de un verbo hoy denostado por los ciudadanos del mundo: arraigar.
Estoy leyendo Echar raíces, de Simone Weil, un ensayo con una intuición urgente: necesitamos una sociedad donde las personas cuenten.

Un árbol desarraigado no puede dar frutos. En cambio, una higuera al borde de una acequia, con sus raíces bien ancladas en sus cuatro palmos de tierra, da buena sombra y buenos higos y protege el suelo de riadas e inundaciones.

Weil señala con lucidez que “echar raíces quizá sea la necesidad más importante e ignorada del alma humana. Es una de las más difíciles de definir. Un ser humano tiene una raíz en virtud de su participación real, activa y natural en la existencia de una colectividad que conserva vivos ciertos tesoros del pasado y ciertos presentimientos del futuro”.

Colaborador DCA
Seguir leyendo

COLUMNAS

Reflexiones sobre el uso de TIC en los juzgados

Publicado

-

Pablo Cantillana

Investigador

A la fecha han pasado más de dos años desde la publicación de la Ley
N° 21.394 que introdujo reformas al sistema de justicia para enfrentar la situación luego del estado de excepción constitucional de catástrofe por calamidad pública, permitiendo de una buena vez, la incorporación de la tecnología en los procedimientos conocidos por los Juzgados de Policía Local en Chile.

Y decimos de una buena vez porque quizás fue lo que a muchos les faltó cuando en 2015 se celebró la entrada en vigor de la Ley N° 20.886 que modificó el Código de Procedimiento Civil para establecer la tramitación digital de los procedimientos judiciales.

A pesar de este gran avance, un número importante de casos aún debían seguir atados al sistema antiguo de tramitación de causas, a saber, las causas de competencia de los Juzgados de Policía Local.

En el papel todo parece perfecto, pero en la práctica actualmente muy pocos juzgados tienen “medios idóneos” para comparecer vía
videoconferencia.

Con todo, la Ley N° 21.394 trajo consigo buenas noticias en esta materia ya que en su artículo 9° dispone una serie de modificaciones a la Ley N° 18.287 que establece el procedimiento ante los juzgados de policía local.

Entre lo estipulado por esta norma destaca la posibilidad de solicitar la notificación a través de correo electrónico; la opción de constituir patrocinio y poder a través de medios electrónicos; y instancia de comparecer a través de videoconferencia a las audiencias fijadas por el juez.

Esta última opción quedó amarrada a un requisito especial, pues sólo se podrá comparecer mediante videoconferencia en caso de que el Juzgado cuente “con los medios idóneos para ello” (parte final del Artículo 7 de la Ley N° 18.287).

En el papel todo parece perfecto, pero en la práctica actualmente muy pocos juzgados tienen “medios idóneos” para comparecer vía videoconferencia.

En el Laboratorio de Justicia Centrada en las Personas de la Facultad de Derecho de la Universidad Adolfo Ibáñez, estamos desarrollando un estudio sobre el impacto de las TIC en el sistema de justicia chileno, en donde de manera preliminar hemos podido advertir que existe una clara brecha de acceso a la justicia en este punto.

Aquellos usuarios que no pueden asistir de manera presencial a una audiencia -adultos mayores, extranjeros residentes en Chile o personas con alguna condición de discapacidad- se ven privados de su derecho a defensa.

Lo anterior se agrava cuando evidenciamos que en los juzgados de policía local existe la posibilidad de que en ciertas causas (generalmente en casos de baja complejidad y cuantía Artículo 7 de la Ley N° 18.287) las personas pueden comparecer personalmente, sin la necesidad de contar con la representación de un abogado.

En estos casos, la imposibilidad de comparecer de manera virtual a las audiencias decretadas por el juez, puede ser una variable que desincentive la resolución de conflictos en los juzgados de policía local.

Las razones que justificarían la decisión de limitar la comparecencia remota en los juzgados de policía local se deben a una cuestión presupuestaria. No todas las municipalidades pueden garantizar medios para la realización de estas audiencias.

De esta forma, el no de los juzgados de policía local apunta a la desigualdad en los recursos de las municipalidades y a la falta de medios idóneos para llevar esto adelante (Unidad de investigación y coordinación del Ministerio de Justicia, 2020).

El Laboratorio de Justicia Centrada en las Personas ha avanzado en este tema identificado los beneficios de los sistemas de videoconferencia en los tribunales de justicia (Informe Acceso a la Justicia y Utilización de TIC en la Justicia, 2023) por lo que su no uso en los juzgados de policía local a la fecha no tiene una justificación razonable.

Entonces, ¿por qué no?

Colaborador DCA
Seguir leyendo

COLUMNAS

Sistemas electorales (I)

Publicado

-

Juan Pablo Sims

Investigador del Centro de Estudios de Relaciones Internacionales

La reciente discusión sobre el voto obligatorio en Chile ha suscitado un intenso debate sobre la participación ciudadana y la calidad de nuestra democracia. En este contexto, es crucial recordar una verdad fundamental: las reglas importan, las instituciones importan y, dependiendo de cómo estén diseñadas, los resultados pueden variar significativamente.

El marco normativo que rige nuestras elecciones no es un mero detalle técnico, sino un factor determinante que puede influir en el comportamiento de los votantes, la representatividad de los resultados y, en última instancia, la legitimidad del sistema democrático. Tomemos como ejemplo dos países que sostuvieron elecciones recientemente, Francia y Reino Unido.

Tomemos como ejemplo dos países que sostuvieron elecciones recientemente, Francia y Reino Unido.

El sistema francés fue construido tras el fracaso de la Cuarta República, que duró desde 1946 hasta 1958. Durante esos 12 años, Francia tuvo 26 gobiernos, dos de los cuales estuvieron en el poder solo dos días.

En contraste, la Quinta República, creada por Charles de Gaulle en 1958, fue diseñada para proporcionar mayor estabilidad gracias a un nuevo sistema electoral y, hasta ahora, ha funcionado según lo esperado. En ese sentido, la elección recién pasada tuvo como resultado una Asamblea Nacional dividida, lo que es indudablemente un resultado subóptimo.

No obstante, de igual forma, el sistema electoral funcionó según lo proyectado, dado que permitió la generación de alianzas para bloquear a los extremos. El partido de Le Pen, que se proyectaba obtendría una mayoría absoluta o relativa, terminó en tercer lugar, a pesar de haber sido el bloque más votado con un 37 por ciento del voto, algo así como 10 millones de preferencias.

Al otro lado del Canal de la Mancha, los laboristas obtuvieron una mayoría parlamentaria arrolladora, alcanzando un histórico umbral de 411 escaños. Sin embargo, dicho partido solamente alcanzó el 33.7 por ciento de las preferencias, un poco menos de 10 millones de votos, lo que representa una pérdida de cerca de 500 mil votos respecto a la elección de 2019, donde solamente alcanzaron 211 escaños.

El contraste entre Francia y Reino Unido demuestra cómo diferentes sistemas electorales pueden producir resultados drásticamente distintos con una cantidad similar de votos.

                    Continuará… 

Colaborador DCA
Seguir leyendo

Directorio

  • Dirección General: Carlos Morales Monzón
  • Coordinación General de Redacción: Miguel González Moraga
  • Coordinación de Información: Mario Antonio Ramos
  • Editores: Carlos Ajanel Soberanis, Jose Pelico, Erick Campos, Katheryn Ibarra y Max Pérez
  • Página Web: Isabel Juárez

©2024 Diario de Centro América - Todos los derechos reservados.