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OPINIÓN CULTURA

En caballos oscuros

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Si les dijera que en este momento cerraran los ojos y se visualizaran cabalgando sobre un caballo ¿dónde se ven haciéndolo? Si me lo preguntan a mí, sería en algún lugar desolado y vasto, de esos que no tienen final. Les puedo decir que también tengo el soundtrack perfecto para eso: el nuevo disco de la compositora Emma Ruth Rundle, titulado On Dark Horses.

No puedo describirles cuanto amé este álbum de la cantautora originaria de Louisville, Kentucky, Estados Unidos. De alguna forma sabía que sucedería, pues son varios materiales en solitario ya en la carrera de Emma Ruth. La conocí con el disco Marked For Death, un título que, vale decir, me encantó. Al escucharlo supe por dónde iba su trabajo.

A diferencia de su creación con las bandas Marriages y Red Sparowes, esta producción es una maravillosa mezcla entre folk y post rock. Las letras exploran y hacen una meditación insondable y profundamente personal acerca de la mortalidad, pero también del comportamiento autodestructivo.

Ya desde su portada, Emma nos da ciertas claves que nos preparan para la avalancha de emociones que se nos viene. La foto sugiere algo sincero, de cierta elegancia, pero que está fracturado. Es un retrato apropiado para una artista que ha establecido una carrera bastante honesta y que tampoco le ha salido gratis, pues ha expuesto sus heridas al mundo.

Con On Dark Horses, Emma Ruth no rehúye a las realidades incómodas ni se esconde en mundos privados en los que no podemos alcanzarla. Al contrario, captura a una artista que ha sobrevivido a través de su música y que, definitivamente, ha salido fortalecida desde lo más profundo.

Las ocho pistas del material capturan la evolución de Rundle como una creadora que sigue siendo fiel a su obra. Es de ese tipo de artistas que pareciera que jamás ha dudado de lo que tiene que hacer. Al escuchar sus trabajos anteriores no puedo más que agradecerle y declararme su acérrimo fan.

Solo ustedes, queridos lectores, sabrán hacia dónde los llevarán sus propios caballos, pero esa bestia siempre me ha parecido una hermosa metáfora para muchas cosas. El mío seguramente me transportará hacia algún lugar de esos de los que no dan ganas de regresar jamás. Como van las cosas algunas veces, es lo mejor que nos podría pasar. Solo asegúrense de que música como la de Emma Ruth Rundle los acompañe en su camino.

Para escuchar: Darkhorse, Light Song, Fever Dreams, Dead Set Eyes y You Don’t Have to Cry.

Álvaro Sánchez
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ARTES

Relatos íntimos

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Guillermo Monsanto
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Fernando Valdiviezo expondrá, el próximo 25 de mayo, en la galería Mayarí Rojas (zona 14). La colección, proveniente de su serie Hablando en plata, consta de 15 piezas inéditas creadas a mano alzada.

Este artista, cuya carrera comienza en 1983, es bachiller en Arte con especialidad en Pintura en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) y licenciado en Artes Visuales por la Universidad de San Carlos de Guatemala con otra especialidad en pintura, a lo que se suman varios talleres con diferentes autoridades en arte.

En el campo de la gestión ha destacado primeramente en la Dirección General de Cultura y Bellas Artes. Específicamente, como auxiliar del Departamento de Artes Plásticas bajo la dirección de Víctor Vásquez Kestler.

Su dibujo a mano alzada es preciso y certero en todo el aspecto plástico.

Desde esa locación organizó por 6 años 40 exposiciones anuales, entre otra serie de atribuciones que contribuyeron al registro y proyección de las artes chapinas contenidas en catálogos y otros documentos.

Fue miembro fundador (2005) del Colectivo Artistas de Maíz, el cual abandonaría poco tiempo después. En 2008 cofundó el Colectivo Artefacto, en donde promueve a artistas emergentes organizando exposiciones en diferentes espacios. También ha sido docente en la Universidad InterNaciones y la ENAP.

Valdiviezo pertenece a una generación en la que abundan creadores de renombre pero que, por la década en la que les toca darse a conocer, en los años ochenta, luce como dispersa y muy mal historiada. En un principio, sus pasteles y acrílicos poseían una paleta luminosa y vibrante, cosa que junto a su primera figuración, le da filiación con sus condiscípulos.

Valdiviezo pertenece a una generación en la que abundan creadores de renombre.

Al traspasar el entre siglo, en 2008, empieza a desarrollar su serie Hablando en plata en la que encontró un filón expresivo, que ya lo ha llevado por diferentes países del mundo. Como el mismo pintor lo indica, Relatos íntimos es una metáfora provocada por el encierro en nosotros mismos.

Cada trabajo abstrae el universo de diferentes sujetos cuya esencia se refleja en situaciones creadas a partir de un grabado de referencia. En este caso, diferentes billetes universales intervenidos y desde los cuales se explaya creando situaciones que surgen desde lo onírico. Es así como, domeñando la figura inicial, le otorga nueva y más amplia lectura.

Técnicamente demuestra una maestría particular con el dibujo y la tinta. Sus achurados hienden el papel con finura y precisiones vertiginosas. Es una concepción limpia, sobria y al mismo tiempo potente, fuerte y contundente.

Cada creación lo representa como un sólido dibujante con una capacidad expresiva que lo distingue entre los mejores. Es obvio que su obra se nutre de una cultura muy pulida.

El contenido brota desde una elegante y refinada estética. Todo el concepto es depurado y con una acertada composición en la que pesa lo plástico en toda su dimensión.

Colaborador DCA
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ARTES

TODO MARVEL, TODO EL TIEMPO

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Alejandro Alonzo

https://www.facebook.com/elcomicbuquero
Foto: Archivo

Hay escritores que deciden autoimponerse tareas increíblemente arduas con tal de ponerlas por escrito. Algunos viajan de aventón alrededor del mundo, otros deciden infiltrar organizaciones para analizarlas desde adentro. El escritor norteamericano Douglas Wolk eligió una tarea casi inverosímil para sí mismo: leer 27 mil cómics.

Wolk es un aficionado de la historieta con un par de libros sobre cómics en su haber, y para su obra All of the Marvels (2021) decidió que iba a leer todos los miles de cómics de superhéroes publicados por Marvel Comics a partir de 1961, como si fueran una sola narrativa.

Y es que precisamente eso es lo que dice la editorial, que todas las historias que ha publicado son parte de un solo universo, algo reforzado por los constantes crossovers entre sus diversos títulos.

El universo Marvel está compuesto de más de 27 mil cómics.

Desde muy temprano, Wolk decidió que no iba a caer en el error de muchos otros aficionados que han intentado ahondar en el universo Marvel: tratar de leer los cómics en el orden que fueron publicados, algo que puede resultar tedioso después de unos cientos de números.

En vez de eso, el escritor iba eligiendo de aquí y de allá, dependiendo de lo que le interesaba para ese día.
La lectura de más de medio millón de páginas tomó tiempo. Wolk menciona haber enfrentado la magna tarea leyendo en donde fuera: en sillones, en el bus, en el gimnasio.

También leyó cómics de todo tipo: desde historietas antiguas que había ido recolectando a lo largo del tiempo, hasta revistas que encontró abandonadas en un café. También ojeó ejemplares prestados y tomos maltratados en bibliotecas.

Pero principalmente, leyó mucho en su tableta digital. En general, la tarea fue abrumadora pero divertida, excepto cuando tuvo que obligarse a leer cómics que no le gustaban, como la serie de Punisher, demasiado sangrienta para su gusto.

Leer tantos cómics fue complicado, pero no tanto como escribir el libro. Wolk inicialmente produjo un manuscrito largo y enrevesado, que al final decidió desechar antes de empezar de nuevo.

Después de mucha deliberación, lo que lo orientó en su tarea fue darse cuenta de que estaba escribiendo básicamente una guía turística para lectores de cómic.

Wolk sabe que leer 27 mil cómics no es algo para cualquiera, pero para él fue un deleite, especialmente porque le sirvió para fortalecer su relación con su hijo, su compañero en buena parte de este largo viaje de lectura. Al final, Wolk se rehúsa a esbozar un canon de historias esenciales que cualquiera pueda disfrutar, pues tal cosa no existe.

Lo que el autor ofrece es una serie de senderos para conocer la Montaña Marvel y sugiere perspectivas para que cada lector disfrute esta descomunal historia a su manera.

Alejandro Alonzo
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ARTES

Moon Knight: La incompleta maravilla

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David Lepe

[email protected]

Una escena de cine que me encanta es cuando, en Memento (2000), Leonard Shelby (Guy Pearce) corre al lado de un tipo que carga una pistola. “¿Lo estaré siguiendo o yo estaré huyendo de él?”, se pregunta Leonard.

El otro sujeto comienza a dispararle, por lo que el protagonista se responde a sí mismo: “¡Okay, el que huye soy yo!” Leonard sufre de amnesia anterógrada, por lo que no recuerda muchas cosas y debe ir adivinando lo que sucede en su vida, incluidos los ataques y las defensas.

Esto tuve en mente durante el primer episodio de Moon Knight (2022), miniserie del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU, en inglés), que protagoniza Oscar Isaac y que para mí se convirtió en una maravilla incompleta. ¿Por qué? Veamos.

Los críticos se han encantado con esta actuación.

(Alerta spoiler) En el primer episodio, cuando Steven (Isaac) despierta en un país desconocido y con la mandíbula dislocada, es admirable que, aunque no se ve cómo minutos después combate y destruye a un grupo de matones y solo nos muestran a los cuerpos aniquilados, sentimos que fue una gran escena de acción.

A veces, las mejores coreografías de peleas y batallas son las que no se presentan como tal y solo se dan a entender, y motivan a nuestras mentes a rellenar los espacios vacíos. “¡Los hizo pedazos!”, pensé emocionado, aunque no vi un solo golpe.

Durante los siguientes episodios vemos a Isaac lucirse como actor físico e interpretar a dos personajes (Steven y Mark Spector) que, según la historia, ocupan el mismo cuerpo. Esto, gracias al trastorno de identidad disociativo que sufre.

Los críticos se han encantado con esta actuación. Algunos hasta lo han imaginado como un gran artista del cine mudo, en esa época en que Chaplin, con miradas y posturas, debía representar y provocar emociones.

Puedes ver Moon Knight en Disney+.

El cuarto episodio es tremendo: una mezcla de las sagas de aventuras tipo Indiana Jones y Tomb Raider, con los finales de los mejores thrillers psicológicos de M. Night Shyamalan.

Pero el quinto episodio, tan revelador como devastador, me recordó a Joel Barish (Jim Carey) en Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004), recorriendo los pasillos de su memoria. No solo es espectacular en la manera en que lo relatan, también resulta asolador para el público que no quería que Steven se fuera. Nos deja en ruinas y no precisamente las de Egipto. ¿Llorar por una serie de Marvel? Siempre llega una primera vez.

Ojo, que todas estas referencias que he mencionado son, para mí, más homenajes que copias. Y con un episodio final genérico, con toda la fórmula de Marvel (pelea épica, atajos sin sentido al estilo “por el poder del guion”, regresos desde la mismísima muerte y mínimo una escena poscréditos) nos despedimos de esta serie. Ya deberíamos saber que no es recomendable calificar a una serie del MCU por su episodio final.

¡Ah, sí! ¿Y Moon Knight? Pues ahí estuvo el Caballero Luna. Tan monstruo como superhéroe. Las pocas veces que lo vimos lució imponente con sus trajes.

Como dice mi amigo Alex: cuatro buenos episodios (de seis en total) no hacen maravillosa a una serie. ¿Habrá una segunda temporada? Podemos esperar sentados, mientras nos preguntamos: ¿Un hipopótamo puede tener acento británico al hablar?

David Lepe
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