Emprendedoras latinas

Gracias a algunas compañías de origen latinoamericano que han logrado atraer capital de EE. UU., Silicon Valley está dejando de lado ese prejuicio y comienza a explorar qué pasa en muchos de nuestros países.

El cambio en Latinoamérica, en los pasados 5 años, ha sido drástico: no solo los gobiernos están entendiendo que el apoyo a la innovación es crucial para el crecimiento y posicionamiento de sus países a nivel global, sino también que el surgimiento de aceleradoras, company builders (constructoras de empresas) y plataformas de crowdfunding (cooperación colectiva, llevada a cabo por personas que realizan una red para conseguir dinero u otros recursos, se suele utilizar Internet para financiar esfuerzos e iniciativas de otras personas u organizaciones) han dado un empujón a la innovación y creatividad de nuestra región. Estos nuevos vehículos financieros presentan varios beneficios:

1. Están cambiando una cultura de aversión al riesgo, a una cultura donde este se acepta como parte del proceso emprendedor y de innovación.

2. Están apoyando proyectos innovadores que usan la tecnología para incursar en sectores de salud, finanzas, agronegocios, energía renovable, agua y saneamiento, educación, áreas que tienen un gran impacto en mejorar la vida de las poblaciones y son los más atractivos en cuanto a su potencial de retornos financieros y escalabilidad.

3. Están incorporando de manera masiva a las emprendedoras, capturando así el talento de la otra mitad de la población del planeta.

Soy muy optimista con los avances que veo en el mundo del emprendimiento, que cada vez más está caminando hacia la incorporación de la mujer como una socia esencial en el mundo de los negocios. Sueño con el momento en que no se necesiten iniciativas específicas que apoyen a  las  emprendedoras, porque la norma será que haya tantas mujeres como hombres comenzando startups (empresas de nueva creación).