El cierre técnico del campo petrolero Xan, en San Andrés, Petén, no representará pérdidas significativas para el Estado y tampoco tendrá un impacto en la producción de asfalto, aseguró el titular del Ministerio de Energía y Minas (MEM), Víctor Hugo Ventura, en entrevista con el Diario de Centro América.
El funcionario detalló cómo debe ser el proceso de sellado de los pozos a fin de dejar el área como estaba antes del proceso industrial.
¿Cómo recibieron el campo Xan operado por Perenco?
La operación finalizó el martes 12 de agosto. Recibimos los activos de Perenco, que constituyen inventarios en tres grandes operaciones: el polígono de explotación petrolera dentro de la Laguna del Tigre, con todas sus instalaciones de pozos de producción, de reinyección, plantas de bombeo y líneas de flujo que van hacia el segundo activo, que es la minirrefinería. Y el tercero, es el sistema estacionario de transporte, oleoductos de alrededor de 400 kilómetros de longitud.
Adicionalmente, recibimos otros bienes que no dejan de ser importantes y estratégicos, como una pista de aterrizaje con características específicas para la zona, un centro de salud y algunas otras instalaciones; por ejemplo, los campamentos.
¿Qué se producía en la minirrefinería de La Libertad?
Aquí, al crudo pesado que se obtenía se le extraían residuos más pesados aún, que son los del asfalto, y con el petróleo más ligero se bombeaba hasta el Atlántico en el sitio que se conoce como Piedras Negras, que es la terminal de exportación.
¿Es cierto que se encarecerá el asfalto utilizado en la construcción de nuestras carreteras?
En general sí, pero recuérdese que ya era una producción decreciente. En algún momento, el 80 por ciento del asfalto que se consumía era nacional, pero en los últimos años la cifra bajó notablemente. Yo estimo que no es más del 30 por ciento. Ya teníamos un 70 por ciento que era importado. El efecto no debería ser más del 5 por ciento en el precio. Sin embargo, el asfalto es solo una parte en el presupuesto de las carreteras.
¿Cómo llegamos a esta situación en el área petrolera?
El contrato data de 1985 por 25 años, según la ley vigente en esa época, y se le entregaría al Estado para que lo siguiera operando. En su momento, la decisión fue otorgarle 15 años más. Para eso se modificó la Ley de Hidrocarburos.
Recordemos que aquí hay un, llamémosle, pecado original. El campo quedó dentro de Laguna del Tigre, que es un área rica biológicamente que posteriormente fue declarada parque nacional.
Según las leyes ambientales, toda actividad que no esté congruente con la conservación es ilegal y la producción de crudo estaba amparada a un contrato previo.
Con eso, Perenco completó 40 años dentro del área protegida. No había forma de parar la operación petrolera porque la legislación no lo permite. Eso fue lo que hicimos. ¿Qué queda en la discusión? Qué hacer con los activos y con las reservas que están en el subsuelo.

“Se tiene estimado que en el campo Xan hay una reserva de 9.5 millones de barriles de petróleo crudo”.
¿Cuál es la importancia del cierre técnico?
Ese es otro tema, porque la legislación petrolera es obsoleta. No contempla ningún capítulo de cierres técnico-ambientales para recuperación del área.
La idea es que a través de una ley, que se envió al Congreso, los diputados la discutan y la aprueben para que cualquier actividad petrolera, en el momento de su finalización, se permita un cierre técnico para recuperación del área de explotación. Eso sigue pendiente.
¿Por eso, el Estado se hará cargo ahora?
Tenemos que empezar por hacer la recuperación con recursos propios. Tendrá un costo aproximado de 300 millones de quetzales y puede tardar unos 20 años.
¿Cómo piensan recobrar el área?
Es algo que vale la pena analizar y buscar al mejor operador para que haga esa operación. Que siga extrayendo y continúe cerrando en un programa que podría ser cinco años como mínimo. Si se asocia el cierre técnico con explotación, puede ser quizá algunos años más para ir desmantelando, hastas dejar todo el territorio como se encontraba al inicio de la operación. Es decir, con todos los pozos totalmente sellados, el terreno recuperado, las instalaciones retiradas, el cableado eléctrico, que son casi todo subterráneos. Efectivamente, que no quede ningún vestigio.
¿Habrá pérdida de trabajo especializado?
Sí, representa el cierre de empleos que tenía Perenco, directos e indirectos. Pero pensamos que van a recuperarse parcialmente a través del cierre técnico, que generará trabajo, como también con la reactivación de nuevas áreas, que como ministerio estamos invitando a empresas para que participen y con ello reactivar la producción petrolera en otras zonas.
Vamos a sacar áreas que fueron abandonadas por otros operadores. Eso tomará algún tiempo, diría de seis a 12 meses, por lo menos.
¿Qué mecanismo utilizaron para hacerse cargo de estos activos?
Se declaró la emergencia en Xan para el cierre y se está adoptando esta figura legal en el sistema estacionario de transporte y además otro para la operación de la minirrefinería.
¿Cómo va la contratación de la empresa que hará el cierre?
Como no tenemos una empresa estatal petrolera, debemos buscar una compañía competente, con la experiencia y la solvencia financiera. En ese análisis estamos. Aquí lo que hay es un cierre, llamémosle provisional, pero seguro. La coordinación con el Ministerios de Gobernación, Ejército y Policía Nacional Civil permitieron tomar el control de las instalaciones. Eso nos da mucha seguridad.
Obviamente, son áreas muy grandes. Puede haber invasiones que serán desalojadas siguiendo todos los protocolos para asegurarnos de que no haya violación de derechos humanos.












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