Gabriela García
Ministra de Economía de Guatemala
[email protected]
Durante décadas, el desarrollo económico equivalía a ingeniería, fábricas o maquinaria. Hoy, el centro de gravedad de la economía global se ha desplazado también a lo que se crea, se innova y se protege. La economía contemporánea es, cada vez más, una economía de activos intangibles. Un activo intangible es todo aquello que genera valor sin ser físico: marcas, patentes, diseños, obras creativas, software o conocimientos que permiten diferenciar productos y procesos. No se almacenan en una bodega, pero sostienen empresas, empleos y exportaciones. Este cambio no es teórico. En 2024, el valor global de los activos intangibles alcanzó un máximo histórico de 80 billones de dólares. Esta transición también se refleja en Guatemala. Solo en 2025, el Registro de la Propiedad Intelectual, adscrito al Ministerio de Economía, reportó más de 14 mil solicitudes iniciales de marca y más de 16 mil inscripciones, además de cientos de solicitudes de patentes, diseños industriales y modelos de utilidad, y un aumento sostenido en los registros de derecho de autor. La propiedad intelectual dejó de ser un tema marginal y se convirtió en una necesidad real para quienes producen e innovan. La firma del Acuerdo de Comercio Recíproco entre Guatemala y Estados Unidos, el 30 de enero, se da en un contexto de reconfiguración del comercio internacional en el que, además de aranceles, se discuten las condiciones que garantizan competencia leal, seguridad jurídica y cumplimiento efectivo de reglas.
La economía contemporánea es, cada vez más, una economía de activos intangibles.
Los compromisos asumidos apuntan a reforzar la protección de los derechos de propiedad intelectual, mejorar la coordinación institucional y asegurar controles efectivos, incluso en frontera. Esto se traduce en una herramienta concreta para combatir prácticas que afectan la economía formal, desde la falsificación de productos hasta el ingreso de medicamentos falsificados, con impactos sanitarios. El Acuerdo también abre oportunidades. Adhesión a tratados internacionales, articulación con la SAT y el fortalecimiento de capacidades institucionales permiten al país alinearse con estándares internacionales, enviar señales de certeza a inversionistas y proteger a consumidores y productores formales. En una economía en que el valor es cada vez más intangible, proteger la propiedad intelectual es una condición para crecer, innovar y competir, y una oportunidad para modernizar reglas con visión de largo plazo.











Deja un comentario