El trabajo continúa

“Seguiremos trabajando.” Este es el resumen de la postura del Organismo Ejecutivo, expresada por el vicepresidente Jafeth Cabrera después de que se conociera que el Congreso de la República no aprobó el estado de calamidad pública en las carreteras centroamericanas de Guatemala, propuesto por la administración como una medida para agilizar la recuperación de esas rutas.

“Ya estamos laborando” para atender las emergencias, recalcó Cabrera, de acuerdo con la Agencia Guatemalteca de Noticias (AGN), que recogió también el pronunciamiento, en ese sentido, del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, entidad central en los planes de la Presidencia para la reconstrucción de las vías.

Las declaraciones llegaron como una respuesta a la inquietud manifestada por comerciantes, productores y transportistas, después de la decisión del Organismos Legislativo: para la Cámara de Comercio e Industria Guatemalteco-Mexicana, el país es el primer “tope” para la circulación de productos en el área, y padece una situación negativa, diferente a la de las rutas del vecino del norte y los del sur, lo cual, según transportistas de pasajeros, ha disminuido la demanda de sus servicios en 7 por ciento.

Asimismo, se recordó que los bienes se mueven en Guatemala a la tercera parte de la velocidad con que lo hacen en otros países.

Instaurar estado de calamidad era importante en la estrategia gubernamental para atender un problema que, como el mandatario Jimmy Morales explicó, es producto de la corrupción de administraciones anteriores.

Pero en línea con una visión integral del problema, no era la única apuesta. Según lo expresado por Morales, se presentará al Congreso una iniciativa de reforma a la Ley de Contrataciones del Estado; se avanzará en la transformación de la Unidad Ejecutora de Conservación Vial; se convocará a una mesa de trabajo para evaluar los contratos que presentan problemas, y se entregará una iniciativa para normar liquidaciones especiales. Además, se tiene contemplado el cobro en especie de regalías petroleras, que serían canceladas con asfalto.

Todo esto con la conciencia de que la velocidad del desarrollo de un país es equiparable a la rapidez con la que circulan por sus vías personas propias y extrañas, producción nacional y mercancías provenientes de otras latitudes.

Redacción DCA