El sector textil lucha por su supervivencia

Desde 2011 comenzó la guerra en Siria, el sector textil, clave para la economía nacional por sus exportaciones masivas a Oriente Medio y a Europa lucha por sobrevivir y ser competitivo con otros mercados.

Tras el conflicto, las fábricas quedaron destruidas, los empleados tuvieron que irse y las ventas se paralizaron por las sanciones internacionales y por el descenso de la mano de obra ocasionado por el éxodo de migrantes a Europa.

En ese contexto, la empresaria Reem Abu Dahab exhibió en una sala de Beirut, los saltos de cama de encaje rosa y blanco de su taller sirio, con la esperanza de recuperar a una clientela atemorizada por la guerra.

“Venían comerciantes de todo el mundo, pero ya no es el caso, la contienda los ha atemorizado, afirmó la comerciante, rodeada de telas de colores cálidos”.

Testimonios

La familia de la negociante se enorgullecía de su empresa especializada en la fabricación de camisones, en Harasta, una ciudad de la provincia de Damasco, la cual ha sido devastada por los combates entre el régimen y los insurgentes.

Desde el comienzo de la guerra en 2011 la fábrica quedó completamente destruida, narró la asiática.

“Ahora trabajamos en un pequeño taller de la capital”, añadió la mujer de ojos claros vestida con un abrigo de piel.

“Teníamos 100 empleados, hoy solo 30”, lamentó Abu Dahab, quien participa con un centenar de fabricantes sirios en un salón del textil en la capital libanesa.

Muhanad Daadush, propietario de la mayor empresa de lencería y de pijamas del país, en Damasco, con 450 empleados, se jactó de haber encontrado la manera de proteger a sus trabajadores y de mantener la producción.

“Tenía a 72 obreros que dormían en la fábrica cuando la violencia se intensificó, explicó en su stand, rodeado de una panoplia de sujetadores y de pijamas de algodón. “Trabajaban desde las 6:00 a las 23:00 horas en productos hechos a mano, por supuesto”.

Aporte a la economía

Antes de la guerra, el sector textil representaba el 63 por ciento de la industria, el 20 de la mano de obra y el 12 por ciento del Producto Interno Bruto, mientras que las exportaciones ascendían a no menos de US $3 mil 300 millones (Q25 mil 212 millones) por año, según el Foro Económico Sirio.

En tanto, las exportaciones cayeron 50 por ciento en 2014.

“El 70 por ciento de las fábricas textiles están destruidas”, afirmó Feras Taki Edin, presidente de la Asociación de Exportadores textiles, al lado de un maniquí con medias y ropa interior de color negro.

Las más afectadas fueron las de Alepo, la excapital económica dividida entre los dos bandos.